El crudo Brent trepa hasta la zona de los 90 dólares impulsado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. En una jornada de inestabilidad global, Wall Street cae hasta un 1,3%, los bonos soberanos ceden y el riesgo país asciende a 446 puntos, mientras el mercado local aguarda la licitación del Tesoro y la definición de tasas de la Reserva Federal.
Los mercados financieros internacionales atraviesan una rueda de marcada volatilidad e inestabilidad. El factor driver central pasa por la escalada en las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, desatada tras una serie de ataques con misiles balísticos en Jordania y la contundente respuesta advertida por el presidente estadounidense, Donald Trump.
Este rebrote de hostilidades impactó de lleno en las cotizaciones energéticas: el petróleo Brent experimentó un salto de hasta un 7,2%, superando la barrera de los 90 dólares por barril, mientras que el WTI estadounidense escaló cerca de un 6,9%. El shock petrolero golpea a los principales índices de Wall Street —con descensos liderados por el Nasdaq (-1,3%)— en un escenario condicionado también por la expectativa en torno a la decisión de tasas de interés de la Reserva Federal (Fed), la cual mantendría los tipos sin cambios pero con extrema cautela ante el panorama internacional.
Impacto en la plaza local y cobertura financiera
El temblor externo repercutió en los activos argentinos, donde el índice S&P Merval retrocedió un 0,4% en pesos. Si bien los ADRs y acciones operados en dólares en Nueva York mostraron un comportamiento mixto —con desempeños positivos para firmas como Vista Energy, Globant e IRSA—, la renta fija operó en terreno negativo. Los bonos soberanos en dólares (Bonares y Globales) cayeron un 0,3% en promedio, lo que empujó al riesgo país medido por el JP Morgan hasta los 446 puntos básicos.
En el plano cambiario y monetario local, analistas como Juan Manuel Franco (Grupo SBS) destacaron la dinámica del Banco Central, que interrumpió su racha compradora en el MULC en una jornada clave para el mercado de deuda. Con la atención centrada en la licitación del Tesoro en pesos —que afronta vencimientos por unos $8,5 billones y busca continuar despejando compromisos—, los inversores operan con la mira puesta tanto en las señales de la política monetaria estadounidense como en la evolución del frente político y económico doméstico.
