La balanza comercial se vio beneficiada por el efecto precio entre abril y junio. El impacto sobre las exportaciones de petróleo y energía fue clave en medio del conflicto en Medio Oriente.
Entre abril y junio, la economía argentina experimentó un impacto directo y favorable derivado de la coyuntura geopolítica internacional. Según los datos del informe de precios y cantidades del comercio exterior del INDEC, la suba de los precios internacionales —impulsada por la guerra en Medio Oriente y el cierre del estratégico estrecho de Ormuz— generó una ganancia extraordinaria de u$s1.224 millones para el país en el segundo trimestre.
El salto energético y los términos de intercambio
El indicador que mide la relación entre los precios de exportación y de importación (términos de intercambio) mejoró un 5% interanual, impulsado por un salto del 13,7% en los precios de los bienes vendidos al exterior.
El rubro más dinámico fue Combustible y Energía, cuyos precios treparon un 38,5% debido al encarecimiento global del petróleo y el gas natural licuado. A este factor de precios se sumó un incremento del 33,9% en las cantidades exportadas, apalancado fuertemente por el desarrollo no convencional de Vaca Muerta, lo que elevó el valor exportado de este sector en un 85,5%. Asimismo, se registraron subas generalizadas en precios de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) —destacando productos químicos, litio y oro— y de Origen Agropecuario (MOA), con incrementos notables en carnes.
En contrapartida, las importaciones también reflejaron subas de precios, encabezadas por combustibles (+30,8%) y bienes intermedios, aunque el superávit comercial trimestral alcanzó los u$s8.357 millones, consolidando un desempeño histórico en volúmenes exportados según destacó el equipo económico.
