Un estudio de la Fundación Libertad revela que la provincia destina solo el 18,8% de su presupuesto al sector, reflejando fuertes asimetrías y un marcado deterioro en la escuela secundaria.
La descentralización del sistema educativo argentino ha consolidado profundas asimetrías fiscales y pedagógicas entre las distintas jurisdicciones, posicionando a la provincia de Tucumán en el extremo inferior del financiamiento federal.
De acuerdo con un riguroso estudio elaborado por la Fundación Libertad para el año 2026, la provincia registra el menor esfuerzo presupuestario del país al destinar únicamente el 18,8% de su gasto público total al sector educativo. Esta cifra contrasta drásticamente con el promedio nacional del 25,6% y con los mayores compromisos asumidos por provincias vecinas como Santiago del Estero (34%) o Salta (30,7%).
Asimismo, la escasez de recursos se refleja en el gasto por alumno, que alcanza apenas los $2,46 millones anuales en suelo tucumano, ubicándose en el último escalón del ranking federal y distando ampliamente de los $13,7 millones asignados por Neuquén.
Esta asfixia financiera opera sobre una de las matrículas más populosas del país —con más de 380.000 alumnos—, conviviendo con un salario docente bruto que experimentó una caída real del -11,6% en marzo de 2026 frente a los valores de diciembre de 2019, y con aulas de nivel secundario fuertemente congestionadas que promedian los 22,2 estudiantes por profesor.
Rezago en las trayectorias escolares y débil desempeño en las Pruebas Aprender
Las dificultades económicas impactan de forma directa en la estabilidad de las trayectorias pedagógicas, evidenciando un quiebre crítico en el nivel secundario. Mientras que la escuela primaria tucumana mantiene tasas de abandono y repitencia reducidas, la escuela media encabeza indicadores alarmantes con un 5,1% de repitencia, un 14,6% de sobreedad y una deserción interanual que trepa hasta el 8,5%. Este panorama de vulnerabilidad institucional se traduce en una escasa incorporación de capacidades cognitivas elementales.
En el plano de los saberes, las Pruebas Aprender de 2025 ubican a Tucumán entre las tres jurisdicciones con peores resultados académicos de la Argentina. Si bien en el área de Lengua el 31,1% de los estudiantes no logra superar los niveles básicos de comprensión, el déficit se profundiza de manera crítica en las ciencias exactas: solo el 44,7% de los alumnos tucumanos alcanzó un nivel satisfactorio o avanzado en Matemática, dejando al 55,3% restante relegado en los escalones inferiores. Para los autores del informe, la superación de esta crisis estructural exige trascender la discusión meramente presupuestaria para garantizar que los recursos disponibles se traduzcan en condiciones óptimas de enseñanza y aprendizajes efectivos.
