Mientras el oficialismo defiende un avance histórico en la soberanía y la protección de recursos naturales, bloques de la oposición alertan sobre un «caballo de Troya» que altera las leyes de Defensa e Interior.
Ingresó formalmente a la Cámara de Diputados el proyecto de ley de Defensa de la Soberanía Nacional Argentina sobre las Islas Malvinas, una iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo que lleva las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los ministros Pablo Quirno (Relaciones Exteriores) y Luis Caputo (Economía). El texto será girado para su tratamiento en plenario a las comisiones estratégicas de Defensa, Relaciones Exteriores y Presupuesto y Hacienda, encabezadas por referentes de La Libertad Avanza y bloques aliados.
Si bien la propuesta se presenta institucionalmente como un hito para la reafirmación de los derechos soberanos y el endurecimiento de sanciones contra la explotación ilegal de recursos en las Islas —fijando penas de prisión de hasta 20 años y multas equivalentes a millones de barriles de petróleo para infractores—, el debate legislativo anticipa una fuerte controversia.
Sectores de la oposición encendieron las alarmas al señalar que el proyecto encubre modificaciones profundas a las leyes de Seguridad Interior y de Defensa Nacional. Desde Unión por la Patria y otros espacios dialoguistas tildaron a la iniciativa de «caballo de Troya» o «ley ómnibus encubierta», advirtiendo que, detrás de una causa de profunda unidad nacional, se intenta alterar el sistema de seguridad nacional, habilitar juicios en ausencia y crear un Consejo de Seguridad Nacional concentrado en la órbita presidencial.
Mientras el oficialismo, a través de voces como la de Luis Petri, defiende la medida asegurando que «la soberanía deja de declamarse y empieza a ejercerse», la oposición anticipa un debate riguroso en comisiones, cuestionando no solo el contenido y el alcance operativo de la normativa en materia de seguridad interior, sino también los riesgos de modificar las reglas del sistema institucional argentino en medio de un clima político altamente polarizado.
