La ruptura total en el peronismo provincial profundiza la distancia entre el mandatario actual, aliado táctico de la Casa Rosada, y el exgobernador, que busca posicionarse junto a Cristina Kirchner.
La relación entre el gobernador Osvaldo Jaldo y el senador nacional Juan Manzur quedó completamente rota, desatando una guerra sin tregua que divide al peronismo en Tucumán. Ambos dirigentes, que durante ocho años gobernaron en fórmula y supieron construir una sólida sociedad política, hoy se encaminan a un enfrentamiento directo de cara a las elecciones provinciales fijadas para el 9 de mayo de 2027. Mientras Jaldo controla la mayor parte de la estructura territorial, los intendentes y a los legisladores provinciales, Manzur busca resistir y consolidarse como la referencia del peronismo nacional opositor a la gestión libertaria.
En medio de esta escalada de tensiones, Manzur mantuvo encuentros clave en Buenos Aires con Cristina Kirchner y Sergio Massa para definir su estrategia electoral y su perfil opositor. Por su parte, Jaldo se consolidó como un aliado táctico de la Casa Rosada, lo que le ha valido múltiples cuestionamientos internos dentro de distintas terminales del PJ. Pese a las especulaciones sobre posibles trabas judiciales respecto a la habilitación de su reelección, el actual mandatario ratificó que competirá en las urnas y desestimó cualquier intento de unidad con su ex compañero de fórmula.
El enfrentamiento político también se trasladó al plano discursivo y a las redes sociales, donde dirigentes alfiles como el diputado nacional Pablo Yedlin salieron al cruce de los descalificativos del gobernador hacia Manzur. Con un panorama electoral cruzado por definiciones de candidaturas, debates constitucionales y posicionamientos nacionales frente a la Casa Rosada, el peronismo tucumano afronta un escenario de fractura expuesta que reconfigurará por completo el poder en el distrito.
