Fiyi se encuentra bajo emergencia nacional mientras expertos advierten sobre la propagación de este método en distintos países.
El archipiélago de Fiyi enfrenta una emergencia nacional tras convertirse en el epicentro de una de las epidemias de VIH de más rápido crecimiento a nivel global, donde aproximadamente uno de cada 60 adultos vive actualmente con el virus. Esta crisis ha servido como un claro recordatorio de que, a pesar de los avances mundiales, el virus sigue siendo una amenaza significativa en determinadas regiones del planeta.
A esta compleja situación se suma la alarmante propagación del «bluetoothing», una práctica en la que consumidores de drogas extraen sangre de alguien que ya se ha inyectado para introducirla en otra persona con el objetivo de experimentar un «subidón» secundario y abaratar costos. Esta modalidad extrema, observada también en países africanos como Lesoto, Zimbabue y Sudáfrica, eleva exponencialmente el riesgo de transmisión del VIH, hepatitis B y C, y diversas infecciones bacterianas graves.
Mientras que organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud analizan el grado de masificación de esta tendencia, los trabajadores comunitarios instan a los gobiernos a tomar medidas urgentes. Los especialistas advierten que el estigma y la falta de acceso a recursos adecuados dificultan el abordaje de estas problemáticas que amenazan la salud pública internacional.
