Especialistas de la UNT sostienen que el calentamiento atmosférico y el crecimiento urbano desordenado elevan la vulnerabilidad de la provincia ante el ciclo de lluvias.
Especialistas del Laboratorio de Construcciones Hidráulicas de la UNT advirtieron que la llegada del fenómeno conocido como «Súper Niño» provocará en Tucumán tormentas más localizadas y violentas entre los meses de octubre y marzo. De acuerdo con los análisis técnicos, el calentamiento atmosférico aporta un nivel de energía superior que deriva en precipitaciones de extrema intensidad en períodos reducidos de tiempo, afectando principalmente al piedemonte y a las zonas urbanizadas.
La problemática se ve seriamente agravada por la expansión edilicia sobre paleocauces y terrenos de escurrimiento natural, lo que incrementó la vulnerabilidad hídrica de la población. La combinación entre la impermeabilización del suelo mediante calles pavimentadas y la ocupación de franjas de protección en canales y ríos saturó la capacidad de evacuación de los sistemas pluviales de la provincia, provocando anegamientos recurrentes.
Ante esta situación, los expertos insisten en la necesidad de crear un organismo centralizado de planificación a gran escala que unifique criterios técnicos y disponga de presupuestos anuales permanentes para el mantenimiento de los cauces. Asimismo, remarcan la urgencia de aplicar planes urbanísticos estrictos y mapas de riesgo para regular las construcciones y mitigar los daños de las crecidas antes del inicio de la temporada estival.
