Un informe de Argentinos por la Educación advierte que el país cayó al séptimo puesto regional debido a la repitencia y los bajos niveles en Lengua y Matemática.
La brecha entre la inclusión escolar y la calidad de los aprendizajes refleja una marcada debilidad en el sistema educativo nacional. Según un informe reciente del Observatorio de Argentinos por la Educación, apenas 19 de cada 100 jóvenes de 15 años transitan su escolaridad en «tiempo y forma» en el país, lo que indica que no han abandonado, no registran repitencia y alcanzan los saberes mínimos indispensables en Lectura y Matemática.
Este rendimiento ubica a la Argentina en el séptimo puesto de una comparativa regional sobre nueve países elaborada a partir de las pruebas PISA 2025. Si bien el país ostenta una de las tasas de acceso más elevadas de América Latina —con un 97% de asistencia en adolescentes de 15 y 16 años—, esta alta escolarización no se traduce en saberes efectivos, ya que solo el 25% de los alumnos logra superar el Nivel 2 en ambas materias de forma simultánea.
El estudio advierte que esta contracción responde a una curva descendente sostenida durante más de una década y media, retrocediendo desde el tercer puesto que el país ocupaba en 2009. Frente a realidades heterogéneas en el continente, los especialistas recalcan que la combinación de repitencia y bajos desempeños académicos continúa relegando el rendimiento educativo de la Argentina frente a sus pares de la región.
