En una demostración de fuerza territorial, el gobernador bonaerense se conectó con dirigentes sindicales e intendentes del sur de Santa Fe para plantar bandera electoral. Con el discurso puesto en la «histórica elección» que viene, el mandatario busca tender puentes para articular una alternativa opositora que trascienda los límites de la provincia de Buenos Aires.
Axel Kicillof eligió el sur santafesino, una región clave por su peso industrial y sindical, para proyectar su agenda nacional. A través de una videoconferencia en la localidad de Fighiera, el gobernador bonaerense convocó a una nutrida mesa que integró desde jefes comunales y legisladores locales hasta referentes de la UOM, UPCN y otros gremios de peso. La jugada no es menor: en un momento donde el peronismo discute su liderazgo, el mandatario bonaerense busca erigirse como la figura capaz de cohesionar a los sectores productivos y sociales que más acusan el impacto de la gestión de Javier Milei.
El diagnóstico que trazó el mandatario fue contundente: el país se enfrenta a una encrucijada donde la industria y el empleo están en juego. Bajo esa premisa, instó a los referentes regionales a «poner toda la energía» en la organización política, señalando que la próxima elección no será un comicio más, sino un referéndum sobre el modelo de país. Para darle volumen a su presentación, no estuvo solo; el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, aportó un tinte de gestión compartiendo los lineamientos de su cartera, intentando mostrar que el modelo de gobierno de Buenos Aires puede ser un espejo (o al menos un insumo de debate) para las problemáticas de Santa Fe.
La lista de asistentes evidenció el interés que despierta la figura de Kicillof en un territorio que, históricamente, ha tenido sus propios vaivenes con el peronismo nacional. La presencia de intendentes de departamentos como Constitución y General López, junto a los principales líderes gremiales de Villa Constitución, da cuenta de una red que busca activarse rápidamente. Para estos dirigentes, el encuentro no fue solo un debate coyuntural sobre la economía, sino un ejercicio de supervivencia política ante la avanzada libertaria.
La apuesta del gobernador es clara: construir una alternativa que logre articular el descontento social con una estructura territorial sólida. Mientras la política nacional se mueve entre la crisis y la incertidumbre, Kicillof intenta mostrarse como el ordenador de ese mapa opositor, utilizando la experiencia de gestión en la provincia más grande del país como su principal activo. Con este desembarco en Fighiera, el gobernador bonaerense confirma que su mirada ya no está puesta solo en La Plata, sino en la construcción de un frente federal que intente recuperar la iniciativa de cara a lo que él mismo calificó como una elección histórica.
