El tablero político provincial atraviesa una etapa de reconfiguración estratégica. Mientras el discurso público se tiñe de violeta y las figuras de La Libertad Avanza ganan protagonismo, una red de medios, influencers y operadores busca consolidar un bloque opositor frente a la gestión de Osvaldo Jaldo. Detrás de esta «simbiosis» mediático-política, un nombre emerge como articulador, aunque sea el que menos se pronuncia.
La política tucumana vive días de alianzas inusuales. El fenómeno de La Libertad Avanza (LLA), bajo la conducción de Lisandro Catalán, ha dejado de ser solo una expresión libertaria para convertirse en el imán de gran parte del arco antiperonista provincial. Sin embargo, este proceso no ocurre en el vacío: se sostiene sobre una aceitada estructura mediática que, según denuncian diversos sectores, tiene un centro de gravedad claro.
La «alfombra roja» para el cambio de bando
El fenómeno mediático que rodea al armado opositor es, cuando menos, llamativo. Diversos medios y plataformas de streaming han servido de escenario para que figuras que antes militaban en veredas opuestas —desde exintegrantes de Juntos por el Cambio hasta figuras vinculadas al alfarismo y el bussismo— coincidan ahora bajo un mismo libreto: criticar la gestión de Osvaldo Jaldo y apuntalar la figura de Catalán como la alternativa para 2027.
Mientras la maquinaria mediática amplifica este mensaje, se mantiene un «silencio ensordecedor» sobre las causas judiciales que pesan sobre figuras clave de este entramado, concentrando el foco de la denuncia exclusivamente en el Poder Ejecutivo provincial. Esta disparidad en la cobertura es la que alimenta las sospechas de un pacto que trasciende la ideología.
El juego de los espejos: Cisneros y el «toma y daca» político
En el centro de las críticas aparece Carlos Cisneros. Aunque el diputado nacional ha negado enfáticamente cualquier vínculo orgánico con La Libertad Avanza, su estructura mediática parece contar una historia distinta. Desde el paso de libertarios por sus estudios hasta el apoyo a figuras que hoy orbitan entre la gestión y la oposición, la estrategia cisnerista parece diseñada para mantener el control sobre múltiples frentes.
La jugada parece ser más profunda: mientras se busca alinear a todo el arco opositor —incluso resolviendo tensiones internas como la de Mariano Campero y su cercanía con Patricia Bullrich—, el sector que responde al bancario también mueve sus fichas dentro del peronismo institucional. La apuesta por la candidatura de Luciano Chincarini en la Capital y el acompañamiento condicionado a la fórmula provincial revelan una táctica de «doble juego».
El mapa del 2027
La pregunta que flota en el ambiente político es si esta amalgama de voluntades —que incluye a radicales, exPRO y libertarios— será suficiente para romper la unidad del oficialismo provincial. Por ahora, el oficialismo, con Jaldo, Acevedo y Chahla a la cabeza, busca blindar su estructura. Mientras tanto, la oposición, bajo el ala protectora de este «padre» invisible, intenta definir si su proyecto es una alternativa de gobierno o simplemente un rompecabezas de intereses que apenas se sostiene por su oposición común al gobernador.
