Mientras Lisandro Catalán acelera la consolidación de La Libertad Avanza (LLA) en Tucumán con la incorporación de figuras clave como José García Hamilton, el armado libertario comienza a generar cortocircuitos en el interior de la oposición. El caso testigo ocurre en Concepción, donde las aspiraciones cruzadas entre el intendente Alejandro Molinuevo y el radical Roberto Sánchez exponen el reacomodamiento forzoso que impone la nueva dinámica electoral.
La carrera hacia 2027 en Tucumán ha dejado de ser una especulación para convertirse en una realidad vertiginosa. El espacio que conduce Lisandro Catalán avanza con una estrategia de «doble pinza»: por un lado, robustecer su estructura con perfiles técnicos de peso; por otro, atraer a dirigentes territoriales que, en muchos casos, militaban hasta hace poco en las filas de Juntos por el Cambio o el alfarismo.
Un armado con sello nacional
La reciente incorporación de José García Hamilton a las filas de LLA simboliza este nuevo momento. El abogado, con un recorrido reciente como alto funcionario en el Ministerio de Economía de la Nación, se suma al proyecto libertario con la misión de construir una alternativa competitiva frente al peronismo.
García Hamilton no llega solo: se suma a una lista de dirigentes que han visto en el armado de Catalán el vehículo más apto para el 2027, como el legislador Claudio Viña, su hija Micaela, la exlegisladora Nadima Pecci y el legislador José Macome. Con este despliegue, LLA busca combinar el «aura» de la gestión nacional de Javier Milei con la experiencia de cuadros locales que conocen los engranajes de la administración pública y el peso del territorio.
La fricción en el interior: el caso Concepción
Sin embargo, esta expansión no ocurre sin costo político para la oposición tradicional. El escenario más crítico se vive hoy en Concepción, donde el intendente Alejandro Molinuevo —quien se ha acercado al espacio libertario— confirmó que podría enfrentarse en las urnas a su mentor y amigo, Roberto Sánchez.
Esta potencial disputa no es solo un duelo personal; es la manifestación local de un conflicto mayor. La irrupción libertaria está forzando a los referentes radicales y macristas a definir si se integran a la «Alianza por la Libertad» o si mantienen una postura de independencia que, en el corto plazo, parece debilitar la cohesión opositora frente al gobierno provincial. Mientras Molinuevo invita a Sánchez a sumarse al proyecto libertario, la resistencia del radicalismo a perder su identidad plantea un escenario de fragmentación que, de no mediar acuerdos, podría beneficiar directamente al oficialismo de Osvaldo Jaldo.
El desafío de 2027
Tucumán parece haber entrado en un ciclo de redefinición permanente. Mientras el oficialismo provincial analiza reformas electorales y el armado libertario busca absorber a la oposición, los próximos meses serán decisivos para determinar si el espacio que lidera Catalán logra consolidarse como un bloque monolítico o si la puja por los liderazgos locales —como el caso de la «Perla del Sur»— terminará dividiendo las aguas del voto opositor.
