El panorama político argentino muestra un giro significativo en las preferencias públicas. Según el último relevamiento de Atlas Intel y Bloomberg, la imagen positiva del presidente Javier Milei experimentó un repunte, escalando del 36% al 40% en los últimos dos meses. Este crecimiento, que capta la atención de los mercados y los inversores internacionales, se produce en un escenario donde la oposición kirchnerista observa con preocupación el desgaste de sus figuras centrales.
El estudio posiciona al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, con una consideración del 38%, cayendo desde un 46% anterior, una tendencia a la baja que también afecta a la ex-presidente Cristina Fernández de Kirchner. El contraste entre la recuperación del oficialismo y el retroceso opositor marca un cambio de dinámica en la opinión pública.
La economía como motor de la aprobación
El repunte en la imagen presidencial no es un fenómeno aislado, sino que corre en paralelo a una mejora en los indicadores de confianza:
- Consumo en recuperación: El Índice de Confianza del Consumidor (Poliarquía/UTDT) registró en junio una suba del 6,4%, marcando su segundo mes consecutivo de crecimiento y el incremento más alto desde noviembre de 2025.
- Actividad económica: Tras un comienzo de año difícil, el Índice General de Actividad de Orlando Ferreres confirmó un crecimiento del 0,7% en mayo, con sectores como el agro, la energía y la minería liderando la reactivación.
- Proyecciones al alza: Ante estos resultados, consultoras como Balanz revisaron sus pronósticos para el cierre de 2026, proyectando ahora un crecimiento del 3% del PBI, por encima del 2,7% estimado anteriormente.
El desafío de la «segunda ola» de reactivación
Si bien la energía, el campo y la minería han sido los pilares de este crecimiento inicial, el desafío del Ejecutivo reside ahora en la capacidad de trasladar este dinamismo al resto de la economía. Se espera que, de manera gradual, la industria manufacturera y el comercio se sumen a la recuperación, consolidando un esquema de reactivación que hasta ahora se presentaba desequilibrado.
Con estos números sobre la mesa, el oficialismo busca capitalizar la estabilidad inflacionaria y las señales positivas de los sectores estratégicos para fortalecer su base electoral, mientras el kirchnerismo intenta descifrar cómo revertir un ciclo de desaprobación que parece profundizarse ante cada reporte de actividad económica positiva.
