Tras un proceso de primarias sin competencia interna, el partido oficialista Nuevas Ideas confirmó a Nayib Bukele como su candidato presidencial. La medida, respaldada por una polémica reforma constitucional que permite la reelección indefinida y extiende el mandato a seis años, consolida el control total del oficialismo sobre el aparato estatal de cara a los comicios del 28 de febrero de 2027.
Un proceso interno sin sorpresas
El pasado fin de semana, la militancia del partido Nuevas Ideas (NI) formalizó la designación de Nayib Bukele como su abanderado para la presidencia. En un proceso de votación interna que se llevó a cabo de manera presencial mediante dispositivos electrónicos, el actual mandatario fue ratificado como candidato único, consolidando su fórmula nuevamente junto al vicepresidente Félix Ulloa.
Si bien el partido destacó el éxito de la jornada y la masiva participación de sus afiliados, evitó hacer públicos los porcentajes específicos de respaldo recibidos por Bukele en la contienda, a diferencia de lo ocurrido con las candidaturas a diputaciones y alcaldías.
El nuevo escenario electoral: una reforma a medida
La posibilidad de este tercer mandato es el resultado directo de una profunda reconfiguración del sistema político salvadoreño. El 31 de julio de 2025, la Asamblea Legislativa —controlada con mayoría absoluta por Nuevas Ideas— aprobó una reforma constitucional que habilitó la reelección presidencial indefinida.
Otros cambios clave introducidos por esta normativa incluyen:
- Ampliación del mandato: El período presidencial pasó de cinco a seis años.
- Sincronización electoral: El actual mandato de Bukele fue acortado para que las elecciones presidenciales coincidan con las municipales y legislativas en 2027.
- Eliminación de la segunda vuelta: Se eliminó el requisito del 50% más uno de los votos, por lo que la fórmula ganadora será la que obtenga la mayoría simple.
Popularidad vs. críticas a la democracia
El éxito electoral de Bukele se mantiene sólido en las encuestas, con niveles de aprobación que superan el 85%. El núcleo de este respaldo reside en su política de seguridad, específicamente el régimen de excepción vigente desde marzo de 2022, que ha permitido el desmantelamiento de las principales estructuras de pandillas.
Sin embargo, este modelo no está exento de críticas. Organismos internacionales y sectores de oposición señalan una «muerte de la democracia» debido al control total que el oficialismo ejerce sobre la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía y el Parlamento. El debate sobre el futuro del país se centra ahora en la sostenibilidad económica y la falta de contrapesos institucionales ante un poder concentrado que, de resultar victorioso en 2027, mantendría al mandatario en el Ejecutivo hasta 2033.
