Durante su visita al país, la titular del Fondo Monetario Internacional respaldó el rumbo macroeconómico del Gobierno, aunque expresó reparos técnicos por el valor del tipo de cambio y la precarización del trabajo.
Durante su reciente visita al país, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, mantuvo diversos encuentros para evaluar la sustentabilidad del programa acordado con la Argentina y realizar los ajustes necesarios. Si bien en el organismo existe una visión muy positiva sobre la manera en que la gestión de Javier Milei está ordenando la macroeconomía —destacando el equilibrio fiscal, el fortalecimiento del Banco Central y la baja de la inflación—, la funcionaria internacional puso sobre la mesa diversas preocupaciones de índole técnica y social.
Tipo de cambio, recuerdos de los 90 e informalidad
Uno de los ejes centrales de consulta por parte de Georgieva giró en torno al valor del tipo de cambio y su ubicación respecto al techo de la banda. En sus conversaciones, la economista búlgara evocó la experiencia de la convertibilidad de los años 90 implementada por Carlos Menem, la cual fracasó debido a la apreciación cambiaria y el desequilibrio fiscal. No obstante, manifestó su convencimiento de que el actual rumbo económico tendrá un destino diferente gracias a la firme determinación del Presidente de sostener el equilibrio fiscal.
Por otro lado, los informes técnicos del FMI reflejan inquietud por el nivel del tipo de cambio, señalando que el dólar oficial acumuló una apreciación real cercana al 13% desde finales de 2025. A esto se suma la preocupación por el crecimiento de la informalidad laboral —calculada por analistas privados en torno al 40% del PIB—, un factor que impacta directamente sobre la recaudación impositiva y complica el cumplimiento de las metas fiscales, en un contexto donde el Tesoro no alcanzó el superávit previsto para el primer semestre.
El dilema del empleo en los sectores dinámicos
El informe también pone de relieve una particularidad del modelo económico: mientras los sectores más dinámicos de la economía (energía, minería y agro) son grandes proveedores de divisas, generan un volumen de empleo relativamente bajo. De hecho, datos de IDESA sobre el período comprendido entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 indican que, con la excepción del agro, los sectores dinámicos y extractivos experimentaron caídas en sus niveles de ocupación debido a la reconversión y el cambio tecnológico.
Por el contrario, las actividades más afectadas en su nivel de producción —como la industria, la construcción y el comercio— son intensivas en mano de obra y concentran cerca del 45% del empleo total. Esta disparidad llevó a que Georgieva enfatizara la necesidad de buscar un crecimiento más equilibrado, reducir la carga financiera de las familias y fomentar la creación de puestos de trabajo, especialmente en las pequeñas y medianas empresas.
