La red satelital de SpaceX se convirtió en una herramienta central para las comunicaciones militares ucranianas y las operaciones con drones frente a Rusia. Una restricción en la velocidad de conexión interrumpió algunas misiones y reavivó las dudas sobre la dependencia de Kyiv de un servicio privado, en medio de las tensiones políticas con Estados Unidos.
La conectividad satelital ocupa un lugar cada vez más relevante en los conflictos militares modernos. En la guerra entre Ucrania y Rusia, Starlink, el servicio de internet operado por SpaceX, la empresa de Elon Musk, se transformó en una infraestructura clave para las comunicaciones en el campo de batalla y para el funcionamiento de los drones utilizados por las fuerzas ucranianas.
La red permite que los aparatos no tripulados permanezcan conectados con sus operadores a distancias mayores que las que posibilitan los sistemas de radio convencionales. Además, ofrece una conexión menos vulnerable a las interferencias, una característica importante para las operaciones de reconocimiento, la identificación de objetivos y la defensa del territorio.
Sin embargo, el martes por la noche Starlink aplicó de manera repentina una restricción a la velocidad de vuelo de los drones que podían conectarse a su red. La medida limitó la conexión a aparatos que viajaran a un máximo de 160 kilómetros por hora, por lo que aquellos que superaban ese umbral perdían el acceso al servicio y quedaban prácticamente inutilizables para determinadas operaciones.
Según declaró un alto funcionario ucraniano, la decisión interrumpió algunas misiones en el frente de batalla y complicó la capacidad del país para protegerse de los ataques rusos.
El episodio volvió a poner de manifiesto hasta qué punto las capacidades militares de Ucrania dependen de una red de comunicaciones administrada por una empresa privada y sujeta a decisiones que pueden tener consecuencias directas sobre el desarrollo de la guerra.
Kurt Volker, exembajador de Estados Unidos ante la OTAN, advirtió sobre los efectos de una interrupción del servicio en declaraciones al programa Today, de BBC Radio 4.
“Starlink le da a Ucrania la capacidad de ver lo que se avecina y de proteger a la gente”, sostuvo. También cuestionó la decisión de reducir la velocidad de conexión y señaló que una interrupción de las comunicaciones podría provocar más muertes.
Fuentes del área de Defensa de Ucrania informaron a la BBC que parte del servicio militar Starshield se había restablecido el miércoles por la noche. No obstante, todavía no estaba claro si se habían eliminado por completo las restricciones que impedían a los drones volar a determinadas velocidades sin perder la conexión.
Las mismas fuentes indicaron que las autoridades continuaban intentando esclarecer las razones y las circunstancias de la medida.
El conflicto, que se extiende desde la invasión rusa a gran escala iniciada en febrero de 2022, volvió así a exponer la influencia que Starlink puede ejercer sobre las comunicaciones, la defensa aérea y las operaciones militares ucranianas.
Qué son Starlink y Starshield y cuáles son sus diferencias
Starlink es una red de internet que utiliza satélites situados en órbita terrestre baja para proporcionar conectividad en distintas partes del mundo, incluidas zonas remotas y escenarios de combate.
La constelación cuenta con más de 10.000 satélites activos, lo que la convierte en la mayor red de este tipo a escala mundial. El servicio pertenece a SpaceX, la compañía de Elon Musk, y constituye su principal fuente de ingresos.
Su funcionamiento se basa en terminales terrestres que reciben la señal de los satélites. Los usuarios pueden adquirir e instalar esos equipos para acceder a internet en lugares donde otras alternativas de conectividad resultan limitadas.
Starlink está destinado al uso civil, mientras que Starshield es el servicio de grado militar desarrollado para el Pentágono. Aunque se apoya en la misma red satelital, Starshield incorpora mayores medidas de seguridad, entre ellas un cifrado reforzado para proteger la transmisión de información confidencial frente a posibles interceptaciones.
El Gobierno estadounidense autorizó a Ucrania a utilizar Starlink y Starshield para su defensa frente a Rusia. En febrero, Musk cortó el acceso ruso al servicio, una decisión que otorgó a Kyiv una ventaja en el conflicto.
La diferencia entre ambas plataformas resulta relevante porque las necesidades militares no se limitan a disponer de acceso a internet. También requieren proteger información sensible y mantener comunicaciones confiables en condiciones de combate.
La restricción aplicada a los drones mostró, además, que el acceso a la red no depende únicamente de contar con una terminal operativa. Las condiciones bajo las cuales se permite utilizar el servicio también pueden determinar qué operaciones son posibles y cuáles quedan limitadas.
Cómo se utiliza la conexión satelital en el campo de batalla
Starlink aprovecha sus miles de satélites para ofrecer internet de alta velocidad mediante terminales que se instalan en tierra. La facilidad de despliegue es una de las características que favorecen su utilización en zonas de combate, donde las condiciones cambian con rapidez y las comunicaciones convencionales pueden resultar insuficientes.
Elon Musk resumió el procedimiento de instalación con dos indicaciones: “apuntar al cielo y conectar”.
Un soldado ucraniano identificado como Neo, integrante de una unidad de reconocimiento con drones, explicó a la BBC que el sistema permite establecer una conexión con rapidez, sin necesidad de preparar equipos especiales para cada operación.
El militar señaló que la tecnología simplifica las tareas de su unidad porque permite transmitir en directo las operaciones de reconocimiento.
La posibilidad de compartir información en tiempo real resulta especialmente importante para las fuerzas que utilizan drones. Los operadores pueden observar los objetivos a medida que se desarrolla una misión y reducir el tiempo que transcurre entre la detección de un blanco y la ejecución de un ataque.
George Barros, integrante del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), describió a Starlink como “la columna vertebral de las comunicaciones militares en Ucrania”. Según explicó a la BBC, la red es utilizada por las fuerzas navales, terrestres y aéreas de Kyiv.
En el país conviven el servicio civil Starlink y el sistema militar Starshield, de acuerdo con las necesidades de comunicación de cada operación.
Barros destacó que esa conectividad es fundamental para el funcionamiento de armas como los drones, cuyos operadores necesitan recibir imágenes y datos de sus objetivos en tiempo real.
La tecnología también cumple una función defensiva. Ucrania depende de la red para vigilar su espacio aéreo y responder a los ataques rusos, incluidos los realizados con drones Shahed propulsados por reactores.
Estos aparatos pueden superar los 319 kilómetros por hora. Por esa razón, la restricción de conexión a 160 kilómetros por hora dificultó seriamente los esfuerzos ucranianos para localizarlos mediante los sistemas que dependen de Starlink.
Para Neo, cualquier limitación deliberada de la red representa “una traición”. Su reacción refleja la importancia que los militares ucranianos atribuyen a una herramienta que consideran esencial para mantener sus operaciones y proteger el territorio.
La ausencia de un reemplazo inmediato para Starlink aumenta las consecuencias potenciales de cualquier interrupción. Una pérdida de conectividad o una limitación de velocidad puede afectar las tareas de reconocimiento, la transmisión de información y la respuesta ante ataques.
Las limitaciones de acceso y el problema de las terminales rusas
Aunque Starlink ofrece conectividad en numerosos lugares del mundo, el servicio no está disponible de manera irrestricta en todos los territorios. Los países deben contar con autorización para utilizarlo.
Rusia se encuentra entre los países donde su uso no está autorizado. Sin embargo, las autoridades de Kyiv denunciaron anteriormente que Moscú continuaba adquiriendo terminales y utilizándolas en territorios ucranianos ocupados.
En 2024, Starlink sostuvo que investigaría las denuncias sobre el uso de terminales por parte de usuarios no autorizados y que tomaría medidas para desactivarlas si se confirmaba esa situación.
La empresa explicó que, cuando identifica que una terminal está siendo utilizada por una parte sin autorización, puede investigar el caso y actuar para impedir que continúe funcionando.
El control representa un desafío por la cantidad de equipos desplegados. Con decenas de miles de terminales solamente en Ucrania, identificar cuáles están autorizadas y cuáles podrían estar siendo utilizadas de manera irregular puede convertirse en una tarea extremadamente compleja.
Este problema añade otra dimensión al papel de la red en la guerra: además de garantizar las comunicaciones de las fuerzas ucranianas, resulta necesario controlar quiénes pueden acceder al servicio y bajo qué condiciones.
La conectividad satelital, por lo tanto, no constituye únicamente una herramienta técnica. También forma parte de las decisiones estratégicas que afectan la distribución de ventajas y capacidades entre los actores del conflicto.
Por qué se aplicó la restricción de velocidad
Las razones de la medida todavía no estaban completamente aclaradas en el momento de las declaraciones citadas por la BBC.
Durante una visita a Londres, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky manifestó inicialmente su expectativa de que la restricción hubiera sido consecuencia de un error. Sin embargo, posteriormente afirmó en una entrevista con el Financial Times: “No fue un problema técnico, fue su voluntad”.
Musk, por su parte, señaló que Starshield está administrado por el Gobierno estadounidense y sugirió que las decisiones relacionadas con ese servicio militar corresponden al Pentágono.
A través de la red social X, sostuvo que los sistemas Starshield pertenecen al Gobierno de Estados Unidos y están bajo su control. Según su explicación, las restricciones de velocidad o de uso son decididas por las Fuerzas Armadas estadounidenses y, en última instancia, por el presidente de ese país.
Musk diferenció esa situación de la de Starlink, al que describió como un servicio comercial propiedad de SpaceX y controlado por la empresa.
También afirmó que el uso de Starlink está limitado a actividades civiles o defensivas y que no puede emplearse para operaciones militares ofensivas, porque consideró que esa utilización sería inapropiada para una compañía comercial.
Sus declaraciones introdujeron una distinción entre la administración del servicio militar Starshield y la gestión comercial de Starlink. Al mismo tiempo, dejaron en evidencia la relevancia de las decisiones sobre el acceso a estas tecnologías en un escenario donde las comunicaciones pueden determinar el resultado de determinadas operaciones.
La restricción del martes por la noche coincidió con una serie de ataques rusos que causaron la muerte de personas en Ucrania, dejaron a unas 600.000 sin electricidad y afectaron instalaciones de comunicaciones y energía utilizadas por las fuerzas militares ucranianas.
Desde Ucrania señalaron que no habían recibido advertencias sobre la llegada de los drones antes de que impactaran.
Serhiy Beskrestnov, asesor de Zelensky, vinculó la medida con el escenario político y expresó sus sospechas sobre la coincidencia temporal. En un mensaje publicado en Telegram el miércoles por la mañana, sostuvo que la decisión no podía considerarse casual y que estaba relacionada con la situación política del momento.
No obstante, las razones concretas de la restricción seguían sin estar confirmadas.
Las tensiones entre Washington y Kyiv y el impacto sobre la guerra
El episodio se produjo en un momento de deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Ucrania. Las diferencias se profundizaron después de que Washington anunciara un acuerdo con Rusia para importar diésel al mercado estadounidense.
Zelensky cuestionó esa decisión y la calificó como un regalo para el presidente ruso, Vladimir Putin. En respuesta, Donald Trump manifestó que consideraba que había llegado el momento de que Ucrania tuviera un nuevo presidente.
Las tensiones también estuvieron relacionadas con los intentos de establecer un alto el fuego en el sector energético.
El domingo, Trump anunció una tregua sobre la infraestructura energética. Sin embargo, tres días después, Ucrania reanudó los ataques y acusó a Rusia de incumplir el acuerdo, mientras cuestionó a Estados Unidos por retirar un apoyo que consideraba crucial.
El Kremlin, por su parte, afirmó que nunca había aceptado un alto el fuego.
En ese contexto, Zelensky acusó a Washington de amenazar con retener información de inteligencia si Ucrania continuaba atacando instalaciones petroleras rusas. Trump negó esa acusación, aunque la semana anterior había declarado ante la prensa que a Zelensky “más le vale detener” los ataques.
Durante su visita a Londres, el presidente ucraniano reconoció sentirse traicionado por Estados Unidos.
Las diferencias políticas adquirieron especial relevancia por las consecuencias que pueden tener sobre el suministro de información, las comunicaciones y los recursos necesarios para sostener la defensa ucraniana. La dependencia de Starlink hizo que una decisión relacionada con el servicio tuviera repercusiones inmediatas sobre determinadas operaciones militares.
El petróleo y la política interna de Estados Unidos
Las negociaciones entre Washington y Moscú también se desarrollan en un contexto de preocupación por los precios de los combustibles en Estados Unidos.
El acuerdo anunciado por Trump con Rusia forma parte de los intentos de su administración por reducir el costo de la energía antes de las elecciones legislativas de medio mandato previstas para noviembre.
El Gobierno estadounidense lleva meses enfrentando las consecuencias políticas de la guerra con Irán, conflicto que comenzó en febrero y provocó un aumento de los precios de los combustibles, con efectos sobre la popularidad del presidente entre los estadounidenses.
En ese escenario, las decisiones sobre Ucrania, Rusia y el mercado energético se encuentran vinculadas por intereses militares, diplomáticos y económicos.
La discusión sobre Starlink excede así el funcionamiento de una red de internet satelital. La infraestructura se convirtió en un recurso estratégico para Ucrania, mientras que su administración involucra a una compañía privada y, en el caso del servicio militar Starshield, al Gobierno estadounidense.
La restricción de velocidad dejó al descubierto la vulnerabilidad que supone depender de una tecnología sin un sustituto inmediato. Para las fuerzas ucranianas, mantener la conexión resulta determinante tanto para ejecutar misiones con drones como para detectar amenazas y proteger a la población.
Mientras las razones de la medida continúan bajo análisis, el episodio vuelve a mostrar que el acceso a las comunicaciones satelitales puede influir directamente en el desarrollo de la guerra y que las decisiones tecnológicas también pueden convertirse en factores de presión política y militar.
