El gobernador tucumano conserva el tercer lugar entre los mandatarios mejor valorados del país, consolidando su peso político regional.
En una medición que ratifica la estabilidad de su gestión, Osvaldo Jaldo alcanzó un 54% de imagen positiva en el ranking federal de junio, logrando mantenerse en el podio nacional de gobernadores. Aunque el registro muestra una leve oscilación de 1,1 puntos porcentuales menos que en mayo, el mandatario tucumano se sostiene como una de las figuras con mejor valoración en el mapa político argentino, escoltando de cerca a los líderes del ranking: Gustavo Sáenz (Salta) y Rolando Figueroa (Neuquén).
El sondeo de la firma CB Consultora arroja, no obstante, datos significativos sobre la temperatura política en Tucumán. En la comparación directa entre el presidente Javier Milei y Axel Kicillof, el gobernador bonaerense aparece con una imagen positiva de 39,1%, superando por una mínima ventaja al Presidente, que marca un 38%. Si bien el margen de error técnico permite hablar de un escenario de paridad, esta «foto» marca un giro en la tendencia observada en otras provincias, donde Milei mantiene una brecha más holgada frente a Kicillof. Analistas sugieren que este desgaste en la figura presidencial local podría estar vinculado a la reciente controversia por el patrimonio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que ha captado el interés de la opinión pública nacional.
En el plano municipal, el desempeño de la intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, confirma su solidez política: con una imagen positiva del 58,3%, se posiciona en el sexto lugar de un competitivo ranking federal de jefes comunales. Este respaldo ciudadano ratifica a la intendenta como una de las figuras clave del esquema provincial, manteniéndose estable en una posición de privilegio dentro del grupo de los ocho alcaldes con mayor aprobación en todo el país.
El estudio, realizado de forma digital durante los primeros días de junio, dibuja un mapa político complejo. Mientras la gestión provincial y municipal mantienen un respaldo sólido y consistente, la figura presidencial atraviesa un proceso de mayor fragilidad en el territorio tucumano. Para el oficialismo provincial, los números son una señal de calma frente al vendaval nacional, pero el virtual empate técnico entre Milei y Kicillof en la provincia funciona como un recordatorio de que Tucumán es un terreno donde la polarización política del país también empieza a dejar sus huellas.
