La Unión Industrial Argentina (UIA) logró un avance clave en el Congreso al conseguir que el dictamen del «Súper RIGI» incluya un cupo mínimo del 20% para proveedores locales. Sin embargo, el sector manufacturero no baja la guardia: ahora reclama que ese porcentaje se reserve específicamente para bienes y no se diluya en contrataciones de servicios, buscando garantizar que la millonaria inversión se traduzca en trabajo genuino para las fábricas argentinas.
El debate en el Congreso ha puesto de manifiesto la intención de la industria de no repetir la experiencia del RIGI original, donde, según denuncian, las empresas pudieron cubrir las exigencias de integración local mediante servicios u obras, dejando a la producción nacional fuera de los grandes contratos.
El punto de fricción: Bienes vs. Servicios
Para la UIA, el hecho de que el dictamen actual no diferencie entre bienes y servicios es un «colador» que desvirtúa el espíritu de la ley. Laura Bermúdez, directora ejecutiva de la entidad, fue enfática al señalar que «si queremos integración local y desarrollo de proveedores, necesitamos que el 20% se acote a bienes». La preocupación es clara: muchos servicios ya son de contratación local obligatoria por su naturaleza, por lo que el cupo no generaría una demanda adicional para la industria manufacturera.
Además, los industriales proponen que este cupo tenga una escala ascendente a medida que los proyectos avancen en sus fases de inversión y operación, permitiendo que la industria nacional acompañe el crecimiento de la demanda.
La señal de alerta: el caso de los campamentos chinos
El reciente episodio del proyecto minero Vicuña, donde se optó por importar campamentos modulares desde China pese a existir capacidad de fabricación local, funcionó como un «disparador» en las discusiones legislativas. Desde la central fabril sostienen que la industria argentina no solo es competitiva en precio, sino que ofrece ventajas logísticas irremplazables:
- Servicio posventa: Facilidad para resolver problemas operativos de forma inmediata.
- Adaptabilidad: Capacidad para ajustar el diseño a las necesidades específicas del terreno.
- Experiencia: Antecedentes de proyectos en el sur del país donde los módulos importados fallaron por no estar adaptados a las condiciones locales.
¿Oportunidad real para la minería?
Para la UIA, el desarrollo de la minería, la energía y la infraestructura es la gran oportunidad para transformar la matriz productiva. Sectores tan diversos como la maquinaria, la industria textil, el calzado y las construcciones modulares están buscando activamente las certificaciones necesarias para cumplir con los estándares internacionales exigidos por los grandes proyectos.
«La oportunidad es muy grande», sostienen desde la entidad, pero subrayan que, sin reglas claras de control y una autoridad de aplicación que verifique la real disponibilidad de oferta nacional, los beneficios podrían quedar nuevamente en manos extranjeras. Con gran parte de las inversiones aún en etapa preliminar, la ventana de tiempo para ajustar la letra chica de la ley se está cerrando, y la industria presiona para que el Súper RIGI se convierta en un motor de desarrollo fabril y no solo en un régimen de importaciones masivas.
