El Producto Bruto Interno (PBI) de Argentina mostró un crecimiento del 2,3% interanual en el primer trimestre de 2026, y el superávit comercial alcanzó niveles récord no vistos en años. Sin embargo, esta mejora en los indicadores macroeconómicos no se traduce en bienestar en los hogares: la calle experimenta un escenario de caída en el empleo, pérdida de poder adquisitivo y retroceso en el consumo. La clave de esta paradoja reside en una economía dividida en dos velocidades.
La desconexión entre los números oficiales y la realidad cotidiana se explica a través de la composición de ese crecimiento: mientras unos pocos sectores traccionan el índice, los motores tradicionales del empleo nacional atraviesan una crisis profunda.
Los ganadores vs. los motores del trabajo
El crecimiento del PBI está concentrado en actividades con bajo impacto en la creación de puestos de trabajo masivos:
- Los sectores que impulsan el PBI: El agro, la minería y la intermediación financiera aportaron casi la totalidad del crecimiento. Representan apenas el 18,5% de la economía total y emplean solo al 8,9% de los trabajadores privados registrados.
- Los sectores que motorizan el empleo: La industria, el comercio y la construcción explican el 35% del PBI y concentran casi la mitad (44,3%) de los empleos privados. Estos sectores, sin embargo, han perdido más de 140 mil puestos de trabajo desde noviembre de 2023.
El resultado es un crecimiento «asintomático», tal como lo define Guido Zack, director de Economía de Fundar: una economía que genera divisas a través de materias primas, pero que no logra derramar bienestar ni estabilidad laboral en la gran masa de trabajadores vinculados al comercio y la industria local.
Radiografía de un bolsillo castigado
Los datos socioeconómicos confirman que el ajuste se siente con fuerza en la vida diaria:
- Desempleo e informalidad: Con una tasa del 7,8%, el desempleo se mantiene en niveles altos post-pandemia, agravado por un incremento del 2,2% en la informalidad y una suba en la subocupación.
- Salarios a la baja: Aunque existen diferencias según la fuente de registro, los salarios reales muestran caídas persistentes frente a finales de 2023, golpeando el poder de compra de las familias.
- Consumo en retroceso: Las ventas en supermercados se ubican casi un 10% por debajo de noviembre de 2023. El mercado interno, al perder capacidad de compra, se contrae de forma constante.
La visión de los expertos
Mientras los especialistas advierten sobre la configuración de «dos economías en una», el debate sobre la transición es central. Algunos analistas, como Aldo Abram de la Fundación Libertad y Progreso, sostienen que el retroceso de ciertos sectores es una consecuencia necesaria de la eliminación de ganancias artificiales protegidas por el Estado durante décadas.
No obstante, la realidad inmediata es ineludible: para la gran mayoría de la población, el aumento del PBI resulta insuficiente para compensar la pérdida de empleos de calidad y la erosión de los ingresos en la economía real. El crecimiento económico, por ahora, sigue siendo una variable estadística que no llega a la calle.
