A poco más de un mes de finalizar su mandato, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, protagonizó un acercamiento inesperado con el mandatario estadounidense, Donald Trump. En una conversación telefónica oficializada por la Casa de Nariño, el líder colombiano solicitó «cordialmente» el apoyo de Trump para ser excluido de la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), bajo la cual fue sancionado el pasado octubre junto a su familia y funcionarios cercanos por supuestos vínculos con el tráfico ilícito de drogas.
Según el comunicado oficial, el presidente Trump respondió a la petición afirmando que «hará lo mejor» para que el objetivo se materialice. Petro, por su parte, expresó en redes sociales su sorpresa ante el hecho de que Trump «no supiera» que él y su familia aún permanecían en dicho listado, destacando que el mandatario estadounidense se comprometió a gestionar el tema.
Puntos clave de la conversación:
- Gestión ante la OFAC: Petro busca revertir las sanciones que bloquean sus activos e intereses en Estados Unidos, una medida que él ha rechazado categóricamente desde su imposición, defendiendo la gestión de su gobierno en la incautación de narcóticos.
- Erradicación de cultivos: Ambos mandatarios abordaron la continuidad de los compromisos para la erradicación voluntaria de cultivos de hoja de coca, programa que cuenta con financiamiento garantizado hasta finales de 2026.
- Transición política: Trump se habría comprometido a dialogar con el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella, el candidato opositor ganador de las elecciones del pasado 24 de junio, para asegurar una transición fluida y un entendimiento político en el país.
Un vínculo marcado por la volatilidad
La relación entre ambos ha estado definida por una tensión constante desde el inicio del segundo mandato de Trump en 2025. Tras episodios de alta fricción, como la revocación de visas y la devolución de vuelos de migrantes, ambos mandatarios intentaron un acercamiento conciliador tras su encuentro presencial en Washington el pasado febrero.
A pesar de las diferencias ideológicas profundas, este diálogo telefónico representa un nuevo esfuerzo por encontrar «caminos entre contradictores» antes de que Petro entregue el mando el próximo 7 de agosto, poniendo fin a un capítulo complejo en la historia diplomática entre Colombia y Estados Unidos.
