Con la eliminación del FONID y la retracción del presupuesto nacional, las provincias absorbieron la mayor parte del financiamiento en un escenario de fuerte asimetría territorial.
El Día del Maestro se conmemora este 11 de septiembre en un escenario de profunda conflictividad marcada por paros escolares, reclamos universitarios y un fuerte deterioro de los ingresos del sector. De acuerdo con un relevamiento de CTERA, el salario docente acumula una caída real cercana al 30% desde septiembre de 2023, ubicándose en uno de los niveles más bajos de las últimas tres décadas. La situación se agrava por el impacto de la recesión, la eliminación de herramientas históricas de asistencia nacional como el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y un ajuste presupuestario que redujo drásticamente la inversión del Estado nacional en materia educativa, trasladando casi la totalidad de la carga financiera a las administraciones provinciales.
Desigualdades federales y el mapa salarial
La asimetría territorial es uno de los rasgos más marcados del sistema educativo actual. Según el Informe Indicativo del Salario Docente de la Secretaría de Educación de la Nación, la brecha entre la jurisdicción que mejor paga y la que registra peores haberes supera los $1,58 millones mensuales para un maestro de grado con 10 años de antigüedad.
- Neuquén encabeza cómodamente el ranking nacional con un salario bruto de $2.521.570, secundada por provincias como Santiago del Estero y Santa Cruz, que superan los $1,8 millones.
- En el extremo opuesto, Mendoza se ubica en el fondo de la tabla con $935.450, acompañada por otras nueve jurisdicciones —entre las que figuran Buenos Aires, San Luis, Tucumán, Jujuy, Entre Ríos, Catamarca, La Rioja y Misiones— cuyos salarios iniciales continúan por debajo de los $1,2 millones.
Mientras los especialistas advierten que la caída de los ingresos afecta directamente las condiciones de enseñanza y la jerarquización de la profesión, el debate presupuestario expone el dilema de un Estado nacional que achica su participación mientras las provincias intentan contener el desfinanciamiento con sus propios y limitados recursos fiscales.
