El distrito tucumano registró un crecimiento real del 9,5% en las transferencias automáticas durante mayo, posicionándose como la tercera provincia con mayor mejora a nivel nacional. Si bien el fuerte repunte del Impuesto a las Ganancias brindó un alivio necesario a las arcas locales, los números acumulados en el primer semestre de 2026 revelan que, a pesar de este «veranito», los recursos todavía están por debajo del poder de compra registrado el año pasado.
El mes de mayo marcó una inflexión en el flujo de fondos nacionales hacia la provincia, que recibió un total de $369.287 millones. Este incremento, que supera el promedio nacional del 8,6%, se explica casi en su totalidad por la recuperación de Ganancias, que cortó una racha de cuatro meses consecutivos de caídas con un salto real interanual del 26,1%. En contrapartida, la recaudación del IVA sigue enviando señales de alerta sobre el consumo, anotando una baja real del 9,3%, lo que confirma que la actividad comercial interna aún no termina de despegar.
El beneficio para el bolsillo de los tucumanos fue tangible: en términos per cápita, el excedente recibido en mayo respecto al año anterior significó $18.496 adicionales por habitante. Esta performance permitió que Tucumán se mantenga en una posición de relativa ventaja frente a otros distritos grandes, como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, donde el crecimiento de las transferencias fue considerablemente más moderado.
Sin embargo, el informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) pone paños fríos sobre el optimismo de mayo. Al analizar el acumulado de los primeros cinco meses de 2026, la realidad muestra un saldo negativo: las transferencias totales a Tucumán sufrieron una caída real del 1,9% respecto a 2025. Aunque la provincia gestiona este recorte mejor que el promedio nacional —que promedia una baja del 2,4%—, la tendencia confirma que los niveles de recursos automáticos se encuentran en niveles históricamente bajos para los últimos 17 años.
Para la administración provincial, el desafío persiste. Si bien el respiro de mayo es fundamental para financiar la obra pública y el funcionamiento del Estado, las proyecciones indican que el año cerrará con una presión fiscal ajustada. La dependencia de Ganancias y la debilidad del consumo interno representan los dos grandes ejes de incertidumbre que marcarán el ritmo de la caja tucumana en la segunda mitad del año.
