Con una baja acumulación de reservas en septiembre, la autoridad monetaria despliega un esquema de tres ejes para contener la presión sobre los tipos de cambio.
Ante una demanda de divisas en constante aumento, el Gobierno desplegó una estrategia de tres ejes orientada a contener la volatilidad cambiaria y administrar la cotización del dólar. Pese a que el tipo de cambio minorista llegó a los $1545[cite: 3] tras avanzar un 1% mensual y el mayorista subió un 1,3%[cite: 3], la estabilidad no bastó para que el Banco Central (BCRA) lograra recomprar divisas al ritmo esperado[cite: 3]. En lo que va de septiembre, la entidad sumó menos de US$250 millones, marcando la cifra más baja del año.
Para compensar este menor nivel de acumulación de reservas, el plan oficial se apoyó en una reforzada intervención sobre los mercados de dólar futuro y de bonos en pesos atados a la devaluación (dólar linked). Operadores del mercado detectaron un crecimiento sostenido en el interés abierto de los contratos a término —con aumentos destacados en los posicionamientos a octubre—, mientras que las ventas oficiales de títulos dólar linked superaron los US$400 millones en el transcurso del mes.
Desde fuentes oficiales sostienen que estas maniobras no buscan fijar un valor determinado para el tipo de cambio, sino moderar los factores distorsivos que generan volatilidad sin fundamentos económicos. Sin embargo, la persistente demanda privada mantiene bajo estricto seguimiento la evolución de esta estrategia oficial en los distintos segmentos financieros.
