UNICEF estima que 25,8 millones de niños, niñas y adolescentes de la región están expuestos a riesgos crecientes por sequías e inundaciones. En Argentina se esperan precipitaciones superiores al promedio, con posibles consecuencias sobre escuelas, centros de salud y otras infraestructuras esenciales para la infancia.
El avance del fenómeno climático conocido como El Niño encendió una alerta regional por su posible impacto sobre las condiciones de vida de millones de niños, niñas y adolescentes. Según UNICEF, al menos 25,8 millones de chicos de América Latina y el Caribe, aproximadamente uno de cada siete, están expuestos a riesgos crecientes relacionados con sequías e inundaciones.
El organismo advirtió que los eventos climáticos extremos pueden profundizar situaciones de vulnerabilidad preexistentes y dificultar el acceso de las infancias a servicios esenciales como salud, educación, agua segura, alimentación y protección.
Roberto Benes, director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, señaló que los efectos de El Niño son cada vez más visibles y severos. Según explicó, estos fenómenos pueden llevar a más niños, niñas y adolescentes a situaciones de vulnerabilidad y profundizar desigualdades que ya existen.
Frente a este escenario, UNICEF plantea la necesidad de reforzar la preparación ante emergencias, proteger los servicios esenciales y garantizar asistencia para las infancias y comunidades que puedan verse afectadas.
Qué escenario se prevé para Argentina
Los efectos de El Niño no serán iguales en todos los países ni territorios. Las consecuencias dependerán de las condiciones climáticas particulares de cada región.
Para Argentina, así como para sectores de la costa del Pacífico de México y América del Sur y áreas de Brasil, Chile, Ecuador, Perú, Uruguay y Paraguay, UNICEF prevé precipitaciones superiores al promedio.
Este escenario aumenta el riesgo de inundaciones y puede generar daños o interrupciones en infraestructura fundamental para niños, niñas y adolescentes, especialmente en escuelas y establecimientos sanitarios.
El riesgo, por lo tanto, no se limita al impacto directo que las lluvias puedan generar sobre los hogares. También existe la posibilidad de que las emergencias alteren el funcionamiento de servicios indispensables para las infancias.
En Argentina, el Gobierno nacional ya aprobó el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, destinado a fortalecer la articulación entre el Estado nacional y las provincias frente a posibles inundaciones y crecidas. La resolución oficial señala un escenario de mayor riesgo de precipitaciones por encima de los valores normales, particularmente durante la primavera y el verano.
Sequías y riesgos alimentarios en Centroamérica
El panorama es diferente en otras zonas de América Latina.
En el Corredor Seco de Centroamérica, que comprende sectores de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, se espera una disminución de las precipitaciones.
De acuerdo con UNICEF, esa reducción puede afectar la producción agrícola y aumentar la inseguridad alimentaria y la malnutrición infantil, especialmente entre familias que ya tienen dificultades para acceder a alimentos y agua segura. También puede provocar interrupciones en las actividades escolares.
En el Caribe Oriental y Jamaica, las sequías representan una amenaza para los medios de vida de las comunidades y pueden agravar las crisis prolongadas que atraviesan Cuba y Haití, en un contexto que además se combina con los riesgos propios de la temporada de huracanes.
Mientras tanto, Bolivia, Colombia, Chile y Venezuela enfrentan reducciones en los niveles de sus embalses e incendios forestales.
En la cuenca amazónica, la falta de agua puede generar dificultades adicionales para las comunidades indígenas y ribereñas debido al riesgo de aislamiento.
Inundaciones, calor y enfermedades
Los efectos de los fenómenos climáticos extremos pueden extenderse a diferentes aspectos de la vida cotidiana.
Las tormentas y las inundaciones pueden obligar a familias a desplazarse y alterar sus actividades habituales. Las temperaturas elevadas, por otra parte, incrementan la exposición a golpes de calor y deshidratación.
Las sequías pueden afectar la disponibilidad de alimentos y generar situaciones de inseguridad alimentaria y nutricional.
El impacto también puede trasladarse al área sanitaria. UNICEF advierte que determinados eventos climáticos pueden favorecer condiciones que agraven enfermedades infecciosas potencialmente mortales, entre ellas dengue y paludismo.
Los incendios forestales constituyen otro de los riesgos identificados, debido a la contaminación del aire que provocan y a sus consecuencias sobre las comunidades que quedan expuestas.
Qué es El Niño
El Niño constituye una de las fases del fenómeno denominado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), un proceso natural asociado con variaciones en la temperatura de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, especialmente en sus sectores central y oriental.
Los cambios en la temperatura del océano modifican la circulación atmosférica y pueden repercutir sobre las condiciones meteorológicas de distintas regiones del planeta.
El ENOS contempla tres fases: El Niño, La Niña y una fase neutra.
Según los registros mencionados en la fuente y las referencias del Servicio Meteorológico Nacional, el fenómeno suele presentarse con una frecuencia de entre dos y siete años. Cada episodio, sin embargo, puede alcanzar una intensidad diferente.
Desde 1981 se registraron 15 episodios de El Niño durante la primavera: cinco fueron considerados débiles, cinco moderados y otros cinco fuertes.
Por eso, la presencia del fenómeno no implica que todas las regiones experimenten las mismas condiciones ni que los efectos tengan idéntica intensidad.
UNICEF pide más recursos para anticiparse a las emergencias
Ante el escenario previsto para 2026, UNICEF solicitó US$ 53,8 millones para fortalecer la preparación y la respuesta ante emergencias en América Latina y el Caribe.
Al 30 de junio de 2026, permanecía sin cubrir el 55% de las necesidades de financiamiento planteadas por el organismo.
UNICEF reclama además a los gobiernos de la región que adopten medidas antes de que ocurran las emergencias.
Entre las principales propuestas se encuentra la inversión en acciones anticipatorias, que permitan preparar a las comunidades antes de que se produzcan inundaciones, sequías u otros eventos vinculados con el fenómeno.
También plantea la necesidad de disponer de financiamiento flexible y de varios años, de modo que las comunidades puedan responder rápidamente a partir de los pronósticos y, al mismo tiempo, fortalecer su capacidad de recuperación y reducción de riesgos.
Otro de los objetivos es reducir la brecha presupuestaria destinada específicamente a la infancia y reforzar servicios esenciales como salud, nutrición, agua segura, educación y protección infantil.
Cómo se prepara Argentina
En Argentina, el Estado nacional puso en marcha un esquema de coordinación entre diferentes organismos y jurisdicciones para anticipar los posibles efectos del ENOS.
La Agencia Federal de Emergencias (AFE) tiene a su cargo la coordinación del Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, aprobado oficialmente en julio. El objetivo es fortalecer la articulación técnica y operativa entre Nación, provincias y municipios frente a posibles emergencias.
El plan contempla especialmente los riesgos de inundaciones y crecidas en jurisdicciones vinculadas con la cuenca del Plata.
La AFE también trabaja junto con el Servicio Meteorológico Nacional y otros organismos técnicos para actualizar la información y anticipar escenarios de riesgo. En agosto, ambos organismos reforzaron el intercambio de información y analizaron mapas vinculados con el ENOS 2026/2027.
Dentro de este esquema se desarrolló además un sistema de monitoreo con información hidrometeorológica en tiempo real, destinado a seguir la evolución de las zonas de riesgo.
Las Fuerzas Armadas y de seguridad podrán intervenir en tareas vinculadas con evacuaciones, rescates y asistencia ante eventuales emergencias.
A su vez, el Instituto Nacional del Agua participa del seguimiento de los ríos de la cuenca del Plata, mientras que la Dirección Nacional de Vialidad desarrolla tareas preventivas sobre las rutas.
Estas acciones incluyen trabajos relacionados con sistemas de drenaje, alcantarillas y puentes, con el objetivo de reducir posibles inconvenientes derivados de precipitaciones intensas.
La estrategia federal también contempla la coordinación con las provincias. Durante los últimos meses, la AFE avanzó en reuniones con distintas jurisdicciones para analizar previsiones meteorológicas e hídricas y preparar capacidades de respuesta ante posibles impactos del fenómeno.
El escenario regional planteado por UNICEF coloca a las infancias entre los grupos especialmente expuestos frente a los efectos de El Niño. En Argentina, la principal preocupación está vinculada con la posibilidad de precipitaciones superiores al promedio, las inundaciones y sus eventuales consecuencias sobre escuelas, centros de salud y otras infraestructuras esenciales.
El organismo internacional advierte que las cifras son estimaciones basadas en los análisis y pronósticos disponibles actualmente, por lo que pueden modificarse a medida que evolucione el fenómeno.
