Tras el desplome mensual del 2,9% en julio, la entidad internacional proyecta una contracción en el tercer trimestre y apunta al impacto de la inflación y la debilidad del consumo.
La entidad financiera internacional J.P. Morgan redujo al 1,5% su proyección de crecimiento para la economía argentina en 2026, tras constatar que el nivel de actividad registró en julio una caída mensual del 2,9%. Según el informe elaborado por los analistas Lucila Barbeito y Diego Pereira, este retroceso superó ampliamente la baja del 1% que estimaba el banco y se convirtió en la contracción más pronunciada desde abril de 2020 —dejando de lado periodos de crisis extremas, no se registraba una magnitud semejante desde 2004—. Con este resultado, la entidad prevé una contracción anualizada del 4% para el tercer trimestre, profundizando la debilidad mostrada previamente.
El impacto negativo golpeó con fuerza a ramas clave como la industria manufacturera (-3,6%), la construcción (-4%) y el comercio (-5% aproximadamente), además de registrarse un desempeño inferior al previsto en la agricultura y el transporte. Si bien el informe reconoció factores puntuales como un día hábil menos por feriados, el impacto del Mundial de Fútbol y problemas climáticos o de suministro de gas, advirtió que los indicadores de agosto apuntan a nuevas bajas. El consumo interno continúa condicionado por una inflación superior a la esperada en el primer trimestre y por la desaceleración del crédito ligada al aumento de la morosidad, un escenario que también se refleja en el mercado laboral y en el incremento de la pobreza al 32,3%.
De cara a 2027, el banco mantuvo su pronóstico de expansión en el 2,5%, sustentado principalmente en un incremento del 11% en las exportaciones, mientras que el consumo privado avanzaría apenas un 0,4%. No obstante, advirtió que las políticas monetarias y fiscales contractivas mantendrán restringida la demanda interna, haciendo que la evolución económica dependa casi en exclusiva de la capacidad exportadora para compensar el enfriamiento local, todo ello enmarcado en un contexto donde el riesgo país superó los 600 puntos básicos en septiembre.
