Ante la falta de apoyo legislativo y el limbo legal generado por el fallo de la Corte Suprema norteamericana sobre aranceles, enviados de la Casa Rosada intentaron rediscutir los términos del pacto, pero Washington rechazó la propuesta.
El Gobierno nacional atraviesa un escenario complejo ante la falta de los votos necesarios en el Congreso para ratificar el acuerdo comercial firmado con Estados Unidos el pasado mes de febrero. Por este motivo, emisarios de la Casa Rosada intentaron rediscutir las condiciones del tratado con funcionarios de la administración de Donald Trump, aunque con escasas probabilidades de éxito.
Desde Washington la respuesta fue categórica: los delegados estadounidenses advirtieron que una renegociación no es viable, ya que sentaría un peligroso precedente para otros países en situaciones similares, e instaron al Ejecutivo argentino a avanzar con la ratificación del texto original. El argumento esgrimido por la comitiva local para intentar modificar los términos se sustentaba en el fallo de la Corte Suprema de EE.UU. que declaró ilegal el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para imponer aranceles, normativa bajo la cual se había concebido inicialmente el entendimiento bilateral (conocido como ARTI).
A pesar del limbo legal generado por dicha resolución judicial y las complicaciones en el plano parlamentario interno —donde el oficialismo no asegura las mayorías—, el pacto contempla beneficios estratégicos como la eliminación de aranceles para 1.675 productos argentinos, cuotas preferenciales para exportaciones cárnicas y el respaldo financiero de organismos internacionales como el EXIM Bank y la DFC. Con el rechazo de Washington a reabrir la negociación, el futuro del tratado queda atado a la pulseada política que el oficialismo deberá dar en el Parlamento.
