Un inusual tribunal montado dentro de un bosque en Nigeria exhibió a sospechosos mexicanos y locales tras una incautación récord. Un informe revela cómo los carteles de la droga han trasladado parte de su producción de metanfetamina al continente africano ante la presión internacional.
Una serie de operativos recientes en países como Nigeria, Mozambique y Kenia ha puesto de manifiesto una transformación profunda en el esquema operativo del narcotráfico internacional. Según investigaciones de agencias de seguridad y datos del Comando África de Estados Unidos (Africom), los carteles mexicanos más poderosos —como el de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación— han expandido sus operaciones más allá del tráfico tradicional, estableciendo laboratorios clandestinos de metanfetamina en territorio africano.
Las ventajas estratégicas de África y el fenómeno «cocineros»
El traslado de la producción responde a múltiples factores geográficos y económicos. África Occidental ofrece vastas zonas boscosas ideales para la clandestinidad, una extensa población joven que funciona como mano de obra barata y un mercado de consumo interno en expansión. Además, la región proporciona una ubicación estratégica que acorta las cadenas de suministro tanto hacia los mercados europeos —donde el consumo de metanfetamina ha registrado un incremento sostenido en la última década— como hacia Asia.
La sofisticación en la elaboración de la droga, perfeccionada por especialistas mexicanos conocidos como «cocineros», se combina con fronteras porosas y una menor regulación en la importación de precursores químicos. Paralelamente, las autoridades estadounidenses y locales advierten sobre un fenómeno colateral alarmante: el financiamiento y la vinculación de estos consorcios criminales con grupos armados y extremistas en el continente, ampliando la letalidad y el alcance de las redes delictivas.
