Especialistas advierten sobre la combinación de altas temperaturas, humedad extrema y suelos saturados, destacando la necesidad de reforzar la prevención en toda la provincia.
Tucumán se prepara para afrontar un verano 2026-2027 condicionado por un episodio de El Niño que proyecta alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de año y comienzos del próximo, impulsado por el calentamiento del Pacífico tropical. Si bien el término popular “Súper Niño” no cuenta con respaldo científico formal, los especialistas advierten que la combinación con la fase negativa de la Oscilación Decadal del Pacífico (PDO) estrechará la relación con episodios de precipitaciones intensas en la región.
El escenario meteorológico estará marcado por jornadas sofocantes debido al ingreso persistente de aire húmedo desde el norte, lo que podría elevar las sensaciones térmicas por encima de los 44 °C ante temperaturas reales de 37 °C. En este contexto, el principal riesgo no radicará en lluvias permanentes, sino en tormentas severas de corta duración —con acumulados importantes en apenas 40 minutos—, ráfagas, actividad eléctrica y la posible caída de granizo, con especial atención hacia finales de enero y febrero.
Las consecuencias territoriales variarán según la zona y el estado de los suelos, los cuales podrían llegar altamente saturados tras los acumulados previos. Mientras que en el Gran Tucumán y Yerba Buena la preocupación se concentra en anegamientos rápidos sobre superficies urbanizadas, en el sur provincial el riesgo se vincula a desbordes prolongados en cuencas como las de los ríos Marapa y Medina. Ante este panorama, los expertos subrayan la importancia de fortalecer los sistemas de alerta temprana y la infraestructura de drenaje frente a eventos climáticos cada vez más extremos.
