Según un relevamiento nacional de Proyección Consultores correspondiente a mayo de 2026, el 75,5% de los encuestados evalúa su situación actual como peor o igual de mal que antes. La desaprobación de la gestión trepó al 58,5% y el 64% debió pedir dinero prestado para llegar a fin de mes.
La percepción de crisis y el ahogo financiero doméstico se consolidan en niveles récord dentro de la sociedad argentina. El último estudio de opinión pública de la firma Proyección Consultores —realizado entre el 2 y el 10 de mayo de 2026 sobre una muestra nacional de 1.871 casos— reveló que el 67,3% de los ciudadanos considera que las políticas del Gobierno Nacional tuvieron un impacto negativo en su economía personal o familiar. El indicador no solo representa la marca más alta de la serie histórica, sino que exhibe un salto alarmante de casi diez puntos porcentuales respecto de la medición de abril, cuando se ubicaba en el 58,3%.
El retroceso en el bienestar de los hogares es persistente. Al evaluar la evolución de sus finanzas en los últimos meses, el 55,4% de los consultados aseguró que empeoró, mientras que un 20,2% adicional manifestó que se mantiene «igual de mal». Sumados ambos bloques, tres de cada cuatro argentinos describen un panorama crítico puertas adentro de sus casas, en tanto que apenas un magro 5,8% reportó alguna mejoría. El desánimo también contamina el corto plazo: de cara a los próximos seis meses, el 62,5% proyecta un escenario negativo, arrastrando al Índice de Perspectiva Económica (IPE) a su nivel más bajo (2,01 puntos), al límite de la zona de pesimismo abierto.
Este pesimismo se trasladó en forma directa a la valoración de la gestión política. Por primera vez, el Índice de Confianza Pública (ICP) —que evalúa la imagen gubernamental, la capacidad de gestión y el rumbo general del país— quebró la barrera de los dos puntos y se hundió hasta los 1,88, ingresando formalmente en el terreno de la desconfianza generalizada. En términos globales, el 58,5% de los encuestados califica el desempeño del Gobierno Nacional como «malo o muy malo», un deterioro veloz si se considera que en febrero el rechazo se ubicaba en el 47,6%.
El humor social y financiero en cifras
| Indicador Social (Mayo 2026) | Porcentaje | Impacto Cotidiano / Principales Hallazgos |
| Evaluación de Gestión | 58,5% | Califica la marcha del Gobierno Nacional como mala o muy mala. Subió 11 puntos desde febrero. |
| Diagnóstico de País | 61,4% | Afirma de forma tajante que la República Argentina atraviesa una crisis económica profunda. |
| Estrés Financiero | 64,1% | Tuvo que recurrir al endeudamiento externo el último mes para cubrir la canasta básica del hogar. |
La herencia vs. el presente: En el reparto de responsabilidades sobre el estado actual de las variables macroeconómicas, el 49,1% de los encuestados señala directamente al oficialismo, mientras que un 34,2% todavía apunta el dedo hacia la oposición y la gestión anterior.
Hogares endeudados y nuevas preocupaciones
El dato más contundente sobre la pérdida del poder adquisitivo se refleja en las estrategias de supervivencia financiera. El 64,1% de las familias argentinas reconoció haber tenido que pedir dinero prestado durante el último mes para poder costear sus gastos fijos indispensables. El entramado de auxilio se compone principalmente por préstamos informales a familiares o amigos (20,1%), seguido por el financiamiento con tarjeta de crédito mediante el pago mínimo o cuotas con interés (14,9%) y los créditos bancarios (11,6%). Solo un 35,9% de la muestra logró atravesar el mes sin apelar al endeudamiento, el piso más bajo desde que se lleva registro.
La erosión del bolsillo alteró también el orden de las demandas sociales. Los bajos ingresos personales o familiares se consolidaron al tope de las preocupaciones ciudadanas con el 49,9% de las menciones, desplazando a problemáticas estructurales crónicas como la inseguridad y el delito (40,1%), la inflación y el aumento de precios (35,5%) o la corrupción política (34,6%). Los números de este mayo de 2026 encienden luces amarillas en el tablero de control del oficialismo: el capital político inicial empieza a mostrar fisuras ante una opinión pública que da muestras de fatiga material y exige resultados urgentes en su economía diaria.
