Los microdatos del INDEC revelan que el índice trepó al 30% en el cierre del año pasado, quebrando la tendencia a la baja. El deterioro de los salarios formales, el congelamiento de las jubilaciones y un debate metodológico sobre la medición oficial proyectan un piso social más crítico para el inicio de este año.
El debate técnico y político en torno a la verdadera magnitud de la vulnerabilidad social en la Argentina sumó un capítulo de máxima preocupación. Tras la publicación de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC correspondientes al cuarto trimestre de 2025, se confirmó que la curva de descenso de la pobreza se frenó y comenzó a desandar el camino: la incidencia trepó al 30% entre octubre y diciembre, marcando un salto de tres puntos respecto al trimestre previo (27%). Esta inercia, combinada con la aceleración inflacionaria del primer trimestre de 2026 y la consecuente pérdida de poder adquisitivo, configura un escenario donde los analistas privados dan por descontado un agravamiento de los indicadores sociales en la primera mitad del año en curso.
A finales de marzo, el INDEC había informado un promedio semestral consolidado del 28% de pobreza para la segunda mitad de 2025. Sin embargo, la foto desagregada del último trimestre encendió las alarmas de los economistas debido al debilitamiento del empleo y de los ingresos reales. Los salarios registrados —tanto públicos como privados— anotaron en marzo su séptima caída consecutiva en términos reales, acumulando un recorte del 4,67% en su poder de compra durante los últimos siete meses. En la misma ventana temporal, la Canasta Básica Alimentaria (umbral de la indigencia) acumuló una suba del 11,6% en el primer trimestre, mientras que la Canasta Básica Total (línea de la pobreza) escaló un 9,6% entre enero y marzo, ampliando la brecha con los ingresos familiares.
A este complejo frente macroeconómico se le suma una intensa controversia metodológica planteada por la consultora LCG. Los analistas detectaron una inusual anomalía en la EPH: históricamente, los salarios declarados por los trabajadores privados en la encuesta del INDEC representaban el 81% de los salarios reales registrados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Sin embargo, a finales de 2025 esa relación escaló de forma inédita al 93%. Al corregir estadísticamente esta sobreevaluación de ingresos y asimilar la EPH a los registros históricos de recaudación formal, LCG concluyó que la pobreza real del cuarto trimestre de 2025 no fue del 30%, sino del 35%, exponiendo que la mejora social del año pasado estuvo inflada por distorsiones de medición.
Radiografía de las variables de presión social (Primer Cuatrimestre 2026)
| Indicador Económico / Social | Variación Registrada | Impacto Directo en los Hogares |
| Pobreza INDEC (4º Trimestre ’25) | 30,0% | Piso de inercia con el que arrancó el año 2026; revirtió la baja del trimestre previo. |
| Pobreza Corregida (LCG) | 35,0% | Nivel estimado al ajustar la distorsión de ingresos laborales de la encuesta oficial. |
| Proyección Di Tella (Nov ’25 – Abr ’26) | 29,2% | El modelo nowcast ubica el promedio semestral móvil con un techo del 30,6%. |
| Canasta Básica Total (Trimestral) | +9,6% | Ritmo de encarecimiento del umbral de pobreza entre enero y marzo. |
| Jubilación Mínima con Bono | -17,6% | Pérdida de poder adquisitivo real acumulada entre 2023 y 2026, según la UCA. |
El freno de los informales: Durante gran parte de 2025, el índice de pobreza se vio amortiguado por un sorpresivo dinamismo en los ingresos de los trabajadores informales. No obstante, las consultoras advierten que ese impulso perdió fuerza ante el parate de la actividad y la suba de los costos fijos de las pymes.
Previsiones y caída de haberes previsionales
La descompresión social que exhibió el Gobierno tras el pico de pobreza derivado de la devaluación de diciembre de 2023 parece haber encontrado sus límites estructurales en este mayo de 2026. Los sectores más vulnerables de la pirámide de ingresos asimilan el mayor impacto: de acuerdo con el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la jubilación mínima con el bono de asistencia congelado arrastra una contracción real del 17,6% en su capacidad de compra, transformando a los adultos mayores en uno de los grupos más expuestos a perforar la línea de la canasta básica.
Los datos del nowcast de la Universidad Torcuato Di Tella convalidan la tendencia alcista al situar la tasa de pobreza en un 29,2% para el semestre móvil noviembre-abril, reflejando un repunte nítido concentrado en el primer cuatrimestre del año. El optimismo oficial sobre una estabilización de las variables sociales entra en zona de debate técnico. Mientras el Ministerio de Economía prioriza la desaceleración de la inflación general, la economía real y cotidiana de los hogares expone que, sin una recomposición urgente de los salarios y de la masa de ingresos de la clase media-baja, el índice de pobreza consolidará un nuevo escalón estructural difícil de revertir en el mediano plazo.
