Nacido y criado en el barrio El Jardín, Emiliano Martínez forjó su carácter entre privaciones económicas y una determinación inquebrantable. Tras años de lucha en el ascenso inglés y repetidas cesiones, se transformó en el arquero más decisivo de la historia del seleccionado argentino. Hoy, a sus 33 años, busca revalidar su gloria en el Mundial 2026.
La historia de Damián Emiliano Martínez no comenzó en los grandes estadios europeos, sino en el barrio El Jardín de Mar del Plata, donde marcaba arcos con piedras y soñaba con levantar la Copa del Mundo. Hijo de un fletero y una madre dedicada a la limpieza, el pequeño «Emi» creció junto a su hermano Alejandro, su principal referente. Ese niño que no tenía mucho, pero lo quería todo, comenzó a forjar su destino en clubes locales como Urquiza, Talleres y San Isidro, donde la falta de luz en los campos de entrenamiento no fue impedimento para que su talento destacara por encima del resto.
El camino hacia la elite fue un ejercicio constante de resiliencia. Tras ser rechazado en River y Boca, su oportunidad llegó de la mano de Miguel «Pepe» Santoro, quien lo llevó a Independiente. Con apenas 12 años, el joven arquero sufrió el desarraigo de vivir en una pensión, donde recibió el apodo de «Dibu». Su fortaleza mental fue puesta a prueba nuevamente a los 17 años, cuando emigró al Arsenal de Inglaterra en busca de un futuro mejor para su familia.
El salto a Europa fue un laberinto de préstamos y espera. Durante años, Martínez fue el tercer o cuarto arquero del equipo londinense, acumulando experiencias frustrantes en clubes de ascenso como Oxford United, Sheffield United, Rotherham y Wolverhampton, además de un breve paso por el Getafe en España. La redención llegó en 2020, cuando tras una lesión del titular del Arsenal, «Dibu» tomó los guantes y no los soltó más, coronando su etapa con la obtención de la FA Cup.
Ese nivel le valió su traspaso al Aston Villa por 21,5 millones de euros, convirtiéndose en el arquero argentino más caro de la historia. Sin embargo, su consagración definitiva fue con la camiseta albiceleste. Tras debutar bajo la era Scaloni, se adueñó del arco en la Copa América 2021. Sus actuaciones en los penales, su personalidad desafiante y su seguridad bajo los tres palos fueron fundamentales para cortar una sequía de 28 años sin títulos.
Hoy, el marplatense es un pilar innegociable de la «Scaloneta». Con cuatro títulos consecutivos —la Copa América 2021, la Finalissima, el Mundial de Qatar y la Copa América 2024—, Martínez se ha erigido como el guardián de una generación dorada liderada por Lionel Messi. Su capacidad para aparecer en los momentos más críticos, ya sea en la final de Qatar con aquella atajada agónica o en las definiciones desde los doce pasos, lo ha convertido en un ídolo absoluto. Con la mirada puesta en el Mundial 2026, el pibe de Mar del Plata va por más: buscará añadir un nuevo capítulo de gloria a su carrera y seguir agigantando su leyenda.
