El sector turístico del Norte Argentino atraviesa una crisis de rentabilidad sin precedentes. Entre una presión tributaria que llega al 55% y la proliferación de alojamientos y locales informales, los empresarios exigen medidas urgentes. La apuesta para sobrevivir a la recesión: vender al NOA como un bloque regional unificado antes de las vacaciones de invierno.
La situación en la región es crítica. Según referentes del sector, las empresas formales ya no logran sostener la competitividad frente a un escenario de caída del consumo y altos costos operativos. Cristian Boglione, presidente de la Cámara de Hoteles, Restaurantes y Afines de Jujuy, fue contundente: «La presión tributaria es el principal obstáculo». Mientras el sector privado lucha por mantenerse en pie, advierten que la carga impositiva en Argentina duplica —y hasta triplica— los niveles de otros destinos internacionales.
La competencia «en las sombras»
El golpe a la rentabilidad tiene dos frentes claros:
- En hotelería: El crecimiento explosivo de los alojamientos temporarios (departamentos no registrados) que operan sin cumplir con los controles ni las cargas impositivas que sí pesan sobre los hoteles tradicionales.
- En gastronomía: La proliferación de emprendimientos informales y formatos de delivery sin habilitaciones que operan con costos mínimos, desplazando a quienes cumplen con todas las normativas.
Esta disparidad de condiciones ha provocado una tendencia preocupante: son más los negocios que cierran que los que se inauguran, poniendo en riesgo miles de puestos de trabajo.
La estrategia: vender la región completa
Frente a este escenario, los empresarios del Norte proponen un cambio de paradigma: dejar de competir internamente y fortalecer al NOA como una marca única. La idea es capitalizar el flujo de turistas extranjeros, que suelen recorrer varios destinos en un mismo viaje. Para lograrlo, los referentes insisten en dos pilares fundamentales: ampliar la conectividad aérea internacional de los aeropuertos regionales y terminar con la burocracia que asfixia al inversor formal.
Vacaciones de invierno: un panorama cauteloso
A pocos días del receso invernal, las expectativas son moderadas. Con una ocupación que apenas alcanza el 40% o 50% en los destinos más consolidados, el mercado muestra un cambio de hábito marcado: el turismo se volvió espontáneo. Hoy, el viajero promedio ya no planifica con meses de anticipación, sino que llega a los destinos sin reserva previa, obligando a los empresarios a trabajar con un margen de previsibilidad casi nulo.
La exigencia al Estado es clara: «No buscamos eliminar la actividad informal, sino formalizarla». Según los empresarios, esta medida sería un paso clave para generar un terreno de juego parejo que beneficie al Estado, a quienes invierten y, fundamentalmente, a la seguridad y calidad del servicio para el turista.
