Tras una reconfiguración en el gabinete y la salida de figuras clave, el Gobierno libertario ha definido su hoja de ruta hacia 2027. Con Karina Milei y Santiago Caputo al frente del diseño estratégico, la administración apuesta a la gestión como principal eje de campaña y a una nueva etapa de diálogo pragmático con gobernadores y aliados para consolidar su continuidad.
Un objetivo compartido en el «Triángulo de Hierro»
En la Casa Rosada existe consenso absoluto: la prioridad excluyente es garantizar la reelección de Javier Milei. Tanto el entorno de la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, como el equipo del asesor Santiago Caputo, han validado este objetivo como la meta estratégica que ordena la gestión actual. Lejos de ser una campaña larga y desgastante, el oficialismo imagina un proceso electoral concentrado en los meses previos, bajo la premisa de que «la gente solo presta atención cuando la elección está cerca».
Nueva etapa: vocación negociadora
El desembarco de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete, junto a los ajustes en la Vocería y la Secretaría de Comunicación, marca un cambio de estilo. El Gobierno ha inaugurado una fase de diálogo y vocación negociadora con sectores del PRO, el radicalismo y gobernadores provinciales. Esta apertura responde a una necesidad pragmática: construir mayorías legislativas que garanticen el blindaje de las reformas económicas y la posible eliminación de las PASO, lo cual facilitaría una «campaña única».
Del mensaje de la «motosierra» a la consolidación de la gestión
El oficialismo reconoce que el discurso de ajuste, aunque eficaz en 2023, requiere una actualización. Con el gasto público en mínimos históricos y la inflación controlada, el eje comunicacional migrará de la narrativa del «recorte» hacia la «consolidación de la gestión».
- Sin más ajustes: Desde el entorno presidencial advierten que la etapa del ajuste profundo ha concluido y que el mensaje debe virar hacia los resultados logrados: la estabilización de las cuentas y la evitación del colapso económico.
- Gestión como carta principal: La premisa del oficialismo es que el éxito de la administración será el principal activo electoral. «No hay más de donde cortar», admiten, por lo que el foco se pondrá en mostrar una economía en ascenso y la normalización de la macroeconomía.
El desafío electoral en las provincias
La estrategia no será uniforme. El Gobierno prevé discutir los acuerdos electorales «provincia por provincia», condicionando el apoyo en el armado de listas a la disposición de los mandatarios provinciales para acompañar los proyectos legislativos clave en el Congreso. Este movimiento busca disciplinar a los aliados y asegurar una base territorial firme para el tramo final del mandato.
En definitiva, con el Mundial 2026 como punto de inflexión para acelerar las definiciones, el ecosistema libertario se alinea bajo una misma consigna: que la gestión económica se traduzca en una victoria electoral que asegure cuatro años más de mandato.
