Aunque Javier Milei llega al mes 31 de gestión con un nivel de confianza superior al que mostraban Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri en etapas similares, los indicadores políticos exhiben una tendencia descendente.
El mes 31 de una gestión presidencial aparece como un momento relevante para analizar las posibilidades de continuidad de un mandatario que busca proyectarse hacia una reelección. Así surge de la evolución del Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella.
En este contexto, y a medida que avanza la administración de Javier Milei, los operadores del mercado siguen con especial atención las variables políticas. Entre los temas que despiertan interés aparece la propuesta de suspender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de cara a 2027.
Sin embargo, el escenario también presenta señales que generan preocupación respecto de la continuidad política del actual Gobierno.
Aunque Milei mantiene un nivel de confianza superior al que registraban Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri en momentos comparables de sus respectivas gestiones, los indicadores del actual presidente muestran una tendencia descendente.
Desde Cohen Aliados Financieros elaboraron una comparación histórica del ICG de los dos únicos mandatarios del siglo XXI que buscaron un nuevo mandato: Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri.
El análisis señala que el tercer año de gestión representó un punto de inflexión para ambos. En el caso de la dirigente peronista, luego de atravesar niveles bajos de confianza, logró recuperar sus indicadores durante el tramo final y consiguió la reelección.
Para Macri, en cambio, la evolución fue inversa, con un deterioro de los indicadores que acompañó el desenlace electoral de su gestión.
Una imagen todavía superior, pero en descenso
Dentro de esta comparación, Javier Milei conserva una posición mejor que la que mostraban Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri a la misma altura de sus administraciones.
No obstante, el dato que genera atención en el mercado es la tendencia. El nivel de aceptación del actual presidente alcanzó los 2,06 puntos sobre un máximo de 5, un registro que continúa por encima de sus antecesores, aunque en un proceso de deterioro.
Para Sergio González, responsable de asset management de Cohen, este comportamiento representa una de las señales de alerta que sigue el mercado.
La evolución de la confianza política adquiere especial relevancia en un contexto en el que comienzan a cobrar mayor importancia las perspectivas electorales y la capacidad del Gobierno para sostener su proyecto político hacia los próximos años.
La economía real, otra señal que preocupa al mercado
La segunda luz amarilla está vinculada con el nivel de actividad económica.
Según el análisis de Cohen, el Gobierno comenzó a mostrar señales de que reconoce la necesidad de mejorar el desempeño de sectores como el comercio, la industria y la construcción.
Los datos reflejan un comportamiento desigual entre las diferentes actividades. Mientras que la minería y el petróleo se encuentran un 27% por encima del nivel registrado al inicio de la gestión libertaria, la industria muestra una mejora de apenas 4%, mientras que la construcción todavía se mantiene levemente por debajo del punto de partida.
El principal problema, según el análisis, es que las actividades que continúan mostrando debilidad son también algunas de las que tienen una mayor intensidad en la utilización de mano de obra.
La falta de recuperación en estos sectores limita la generación de empleo y, al mismo tiempo, puede afectar la percepción de continuidad del actual modelo económico.
En ese sentido, una eventual mejora de las industrias más intensivas en trabajo podría traducirse en una mayor cantidad de personas empleadas y, como consecuencia, fortalecer las expectativas de continuidad.
La tasa de interés de Estados Unidos, una luz roja
A las dos señales internas se suma un factor externo que el mercado considera aún más preocupante: la evolución de las tasas de interés de largo plazo de Estados Unidos.
González definió el escenario como un “momento bisagra”, marcado por el impacto que el deterioro de las cuentas fiscales estadounidenses comenzó a tener sobre las tasas largas.
Este fenómeno podría establecer un piso más elevado para los rendimientos de los instrumentos argentinos nominados en dólares.
Por ese motivo, el analista consideró que en los próximos meses será necesaria una reducción más agresiva del riesgo país para compensar el impacto de las mayores tasas internacionales sobre los activos argentinos.
El dólar, entre las prioridades del Gobierno
Dentro de la estrategia económica, el Gobierno mantiene como una de sus prioridades la estabilidad del tipo de cambio.
El objetivo, según el análisis, es contribuir a una menor inflación y generar las condiciones para una posterior reducción de las tasas de interés.
Durante agosto, una de las herramientas utilizadas para avanzar en esa dirección fue una reducción significativa en la compra de dólares.
Agosto se convirtió en el mes con menor nivel de adquisición de divisas en lo que va del año.
Como contrapartida, las tasas reales implícitas en los bonos CER alcanzaron el 7,3% a un año y el 9,3% a dos años.
De esta manera, el mercado mantiene bajo observación un conjunto de variables que combina factores políticos, económicos y financieros. La evolución de la imagen de Milei, la recuperación de la economía real y el comportamiento del escenario internacional aparecen como elementos centrales para evaluar el rumbo de los próximos meses.
