Un informe privado detalla la fuerte caída real en los envíos a las provincias durante los primeros ocho meses del año, su impacto acotado en el superávit fiscal y el rol de los ATN.
El freno en las transferencias no automáticas y la discrecionalidad en el envío de fondos a las provincias continúan en el centro de la tensión política y fiscal. Según estimaciones privadas de la consultora Analytica, el ahorro acumulado por la falta de distribución de estos recursos —incluyendo los Aportes del Tesoro Nacional (ATN)— equivale al 0,06% del Producto Bruto Interno (PBI). Este porcentaje representa una contribución marginal frente a la meta de superávit primario del 1,4% del PBI pactada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para fin de año, un objetivo donde el Sector Público Nacional ya acumuló un resultado positivo del 1,1% hasta agosto.
En la comparación interanual, los giros discrecionales cayeron un 63,1% en términos reales durante los primeros ocho meses del año frente a 2025 —año atravesado por dinámicas electorales—. Tanto las transferencias corrientes como las de capital sufrieron fuertes recortes, condicionados también por cambios metodológicos en la contabilidad oficial, como la exclusión de los hospitales SAMIC, y la merma en los pagos a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires debido a cuestiones judiciales pendientes.
Pese a la contracción generalizada, el relevamiento de Politikon Chaco detalló que la provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof, concentró el 20,4% de los envíos totales ($164.790 millones), seguida por CABA (11,7%), Entre Ríos (8,4%), Córdoba (6,8%) y Santa Fe (6,6%). En el extremo opuesto, distritos como Tierra del Fuego, Río Negro y La Rioja captaron los menores porcentajes. Mientras la misión del FMI evalúa las cuentas públicas nacionales, el debate por la discrecionalidad de los fondos sigue abierto en plena negociación presupuestaria.
