El INDEC publica hoy el Índice Mensual de Actividad Económica (EMAE) de abril, una cifra que el Gobierno aguarda con expectativa, esperando que sea el último registro mensual negativo antes de la «bonanza» prometida por el ministro Luis Caputo. Sin embargo, el consenso entre los consultores es de pesimismo: la economía muestra una dinámica desigual, donde el dinamismo de la minería y el agro contrasta fuertemente con la debilidad persistente del consumo privado y la industria manufacturera.
El optimismo del Ejecutivo, que proyecta «los mejores 18 meses de las últimas décadas», choca con los datos sectoriales de abril. Tras el rebote de marzo, los indicadores de actividad parecen haber vuelto a terreno negativo, reflejando una estructura económica que aún no logra consolidar un sendero de crecimiento uniforme.
Un mapa sectorial en dos velocidades
El análisis de consultoras como Analytica, Ferreres y el CICEC revela una realidad fragmentada:
- Los motores externos: La minería en Vaca Muerta, la energía y el sector agrícola siguen operando a niveles récord. Son, hasta ahora, los únicos pilares que sostienen el nivel de actividad y evitan una caída mayor.
- El rezago del consumo: La demanda interna —que incluye al consumo privado, las ventas minoristas y el patentamiento de vehículos— no logra despegar. Los registros de ventas en supermercados y shoppings se mantienen en niveles mínimos, evidenciando que el impacto de la mejora macroeconómica aún no se traslada al bolsillo de las familias.
- La industria en «serrucho»: Si bien hay señales de recuperación en sectores como el acero, gran parte del tejido industrial continúa trabajando sobre bases deprimidas, sin encontrar el impulso necesario para compensar la baja en otras áreas.
La apuesta de Caputo: ¿qué queda pendiente?
La promesa oficial de una reactivación a partir del segundo semestre se apoyaba en una serie de medidas que, a la fecha, han enfrentado complicaciones técnicas o legislativas:
- Reforma laboral postergada: El Fondo de Asistencia Laboral (FAL), eje central de la modernización laboral para reducir cargas patronales, ha sido reprogramado para noviembre por restricciones fiscales.
- Incertidumbre en el Congreso: La Ley de Inocencia Fiscal enfrenta dificultades tras las críticas técnicas de profesionales contables y la falta de consensos políticos para su aprobación definitiva.
- Dependencia del sector privado: Hoy, el principal motor de obra pública —las concesiones viales— sigue dependiendo fuertemente de la inversión privada, mientras el sector de la construcción advierte que la obra pública estatal representa una porción limitada de la actividad total.
El desafío de la transición
El dato de abril será clave para determinar si la economía está efectivamente tocando fondo o si la «recuperación» será un proceso más lento y complejo de lo anticipado. Por ahora, el Gobierno cuenta con la solidez de los sectores exportadores, pero la estabilidad del modelo dependerá de su capacidad para activar la demanda interna y despejar las trabas que aún frenan la inversión en sectores no vinculados exclusivamente a la extracción de recursos.
La economía argentina transita una etapa de espera donde los números del INDEC no son solo estadísticas, sino la validación de un rumbo económico que, tras meses de ajustes, enfrenta ahora la hora de la verdad para demostrar que el «rebote» puede transformarse en un crecimiento sostenible.
