En medio de la reconfiguración de su Gabinete tras la salida de Manuel Adorni y la llegada de Diego Santilli a la Jefatura, el presidente Javier Milei ratificó el rumbo de su administración con una defensa sin matices. En un balance de gestión que ignora las críticas sobre la caída del empleo y el cierre de pymes, el mandatario aseguró que el país está ante un horizonte de crecimiento sostenido, impulsado por una política monetaria estricta y una lluvia de inversiones que, según estima, está próxima a concretarse.
En su última aparición pública, el jefe de Estado se mostró ajeno a los sobresaltos políticos de los últimos días. Para el mandatario, el Gobierno no solo ha cumplido con sus promesas electorales, sino que ha logrado estabilizar las variables macroeconómicas necesarias para transformar una década de estancamiento en un ciclo de expansión del 7% al 8% anual.
Los pilares del optimismo presidencial
La lectura que Milei hace de su propia gestión se sostiene sobre tres ejes fundamentales:
- Inflación controlada: El Presidente aseguró que la administración no cederá en su política monetaria «dura» hasta lograr la eliminación total del índice inflacionario, al cual calificó como un proceso que ya está en marcha.
- Actividad y PBI: Si bien las consultoras privadas advierten sobre la fragilidad del sector industrial, Milei defendió la gestión comparando el desempeño del EMAE desde su asunción con el promedio de crecimiento del último siglo, argumentando que la tendencia actual es de una mejora cercana al 10% en términos reales.
- Inversiones y consumo: El mandatario confía en que los U$S 150.000 millones de dólares previstos bajo el RIGI comenzarán a impactar en la economía real de forma inminente, lo cual, sumado a una supuesta recuperación de los salarios reales y un «boom» proyectado en las jubilaciones, cimentará el consumo interno.
El contraste con la realidad sectorial
La visión presidencial contrasta frontalmente con el diagnóstico de gremios industriales y cámaras pymes, que siguen reportando el cierre de miles de empresas y una caída del empleo formal. Milei optó por validar su tesis sobre la recuperación de los ingresos mencionando que, si bien el sector formal aún se encuentra en proceso de recomposición, el sector informal ya experimenta una tendencia de crecimiento sostenido.
El mandatario también defendió la fórmula de ajuste jubilatorio, argumentando que la baja de la inflación será el motor que impulse el poder de compra de los pasivos, una tesis que choca con la realidad del bolsillo de los jubilados, quienes han visto erosionada su capacidad adquisitiva durante gran parte del ciclo.
Un nuevo inicio en el Gabinete
La ratificación del rumbo económico llega acompañada de la transición hacia la era de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete. El nombramiento busca poner paños fríos a una administración que, según el propio Presidente, sigue el camino correcto, aunque puertas adentro haya tenido que lidiar con los costos políticos de sus propias crisis.
Milei se mantiene firme en su diagnóstico: la economía argentina ya ha dejado atrás lo peor y se prepara para un futuro de inversiones masivas y estabilidad. Con el ingreso de Santilli, el oficialismo busca ahora que la «narrativa de éxito» que defiende el Presidente en los estudios de televisión tenga un correlato más sólido en el día a día de las provincias y en la tranquilidad de una gestión que, hasta hace pocas horas, parecía estar atravesando una de sus peores tormentas políticas.
