Desde el inicio de la actual gestión se perdieron más de 241.000 puestos asalariados privados registrados. La caída acumulada ya se aproxima a la registrada durante la etapa contractiva del gobierno de Mauricio Macri, mientras las nuevas contrataciones permanecen en niveles mínimos y aumentan los despidos.
El mercado laboral argentino atraviesa un escenario de deterioro que vuelve a poner en perspectiva las similitudes entre dos períodos de fuerte contracción del empleo privado: el gobierno de Mauricio Macri y la actual gestión de Javier Milei.
Los datos muestran que en mayo de 2026 había 6.131.500 asalariados privados registrados, según las cifras desestacionalizadas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). En mayo de 2018, durante la administración de Cambiemos, el número alcanzaba los 6.275.300.
La diferencia representa alrededor de 144.000 puestos asalariados privados menos que ocho años atrás, pese al crecimiento de la población y de la fuerza laboral durante ese período.
En comparación con mayo de 2022, durante el gobierno de Alberto Fernández, la diferencia es mucho menor: actualmente hay menos de 10.000 asalariados privados registrados menos.
Sin embargo, la evolución desde el comienzo de la gestión de Milei muestra un deterioro más pronunciado. Desde su asunción se perdieron 241.200 puestos asalariados privados, equivalente a una reducción del 3,78%.
El empleo privado registrado acumula además 12 meses consecutivos de retroceso y perdió unos 135.000 puestos desde el comienzo de la última fase contractiva. Si se toma como referencia agosto de 2023, cuando el sector alcanzaba los 6,408 millones de trabajadores, la caída acumulada ronda los 277.000 empleos.
De acuerdo con CP Consultora, la magnitud del retroceso ya se acerca a la registrada durante la etapa contractiva del gobierno de Macri. Entre abril de 2018 y noviembre de 2019 se destruyeron 258.100 puestos asalariados privados registrados. Desde agosto de 2023 hasta mayo de 2026, en cambio, la pérdida llegó a 276.600 puestos.
Más monotributistas y menos empleo asalariado
La evolución del empleo también muestra un cambio en la composición del mercado laboral.
Mientras el empleo asalariado privado no logró recuperar los niveles anteriores, la cantidad de monotributistas aumentó de manera significativa. Pasó de aproximadamente 1,6 millones en mayo de 2018 a 2,2 millones en mayo de 2026.
Esto representa unos 600.000 monotributistas más que durante la gestión de Macri y alrededor de 300.000 más que en 2022.
El empleo público, por su parte, actualmente alcanza los 3,38 millones de trabajadores, por encima de los 3,16 millones registrados en mayo de 2018 y también de los 3,35 millones correspondientes a mayo de 2022.
No obstante, desde noviembre de 2023 se eliminaron alrededor de 79.900 puestos públicos registrados, una reducción del 2,3%.
En términos generales, la gestión actual acumula, incluso sin considerar la fuerte reducción de los monotributistas sociales, una pérdida de aproximadamente 177.000 puestos formales.
Construcción, comercio e industria explican parte de la caída
El retroceso del empleo registrado está relacionado también con la evolución de sectores que concentran una parte importante de los trabajadores privados.
Durante mayo, la construcción redujo su nivel de empleo un 0,52%, mientras que el comercio retrocedió 0,34% y la industria manufacturera cayó 0,28%.
Los sectores que lograron incrementar su cantidad de trabajadores representan apenas el 6,7% del empleo privado registrado, por lo que su crecimiento no alcanza para compensar las pérdidas de las actividades con mayor peso laboral.
Desde noviembre de 2023, el agro, la ganadería y la pesca fueron los únicos sectores que lograron una creación neta significativa de empleo, con unos 14.300 puestos adicionales.
Según CP Consultora, actividades como energía, minería y finanzas muestran mejores resultados económicos, pero tienen una participación relativamente pequeña en el mercado laboral y, por ese motivo, no consiguen compensar las pérdidas registradas en sectores más intensivos en mano de obra.
También cae el empleo en casas particulares
Otro indicador del deterioro aparece en el empleo registrado de las trabajadoras de casas particulares.
En mayo de 2018 había unos 482.000 puestos registrados. La cifra descendió a 474.000 en 2022 y llegó a aproximadamente 448.000 en 2026.
De esta manera, existen alrededor de 34.000 empleos menos que durante el gobierno de Macri y unos 26.000 menos que en la gestión de Fernández.
Desde noviembre de 2023, el segmento perdió aproximadamente 16.300 puestos, equivalente a una contracción del 3,5%. En mayo, sin embargo, mostró una recuperación mensual de unos 1.400 empleos.
El comportamiento de este sector también está relacionado con la situación económica de los hogares, especialmente de los sectores medios, que enfrentan dificultades para sostener determinados gastos ante la pérdida de poder adquisitivo.
Menos autónomos y menos empresas
Los trabajadores autónomos también muestran una tendencia descendente.
El sector, integrado principalmente por profesionales, comerciantes y pequeños empresarios, contaba con alrededor de 403.000 aportantes en mayo de 2018. Cuatro años después eran 391.000 y actualmente se ubican en torno a los 388.000.
En mayo, además, los autónomos estuvieron entre los segmentos con peor desempeño mensual, con una caída del 0,78%, equivalente a unos 3.100 aportantes menos.
A este panorama se suma la reducción en la cantidad de empresas. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), durante la gestión de Javier Milei se destruyeron más de 30.000 empresas.
En los primeros cinco meses fueron 8.025 las firmas que dejaron de operar, una reducción del 1,6%. En comparación con mayo de 2025, la caída alcanzó las 15.069 empresas, equivalente al 3,03%.
El deterioro se concentra especialmente en sectores como comercio e industria manufacturera, mientras que también se registraron cierres en actividades vinculadas con alojamiento y gastronomía.
Las contrataciones permanecen en mínimos históricos
Los indicadores que anticipan la evolución futura del mercado laboral tampoco muestran, por ahora, señales claras de recuperación.
La tasa de entrada al empleo privado registrado se encuentra en niveles mínimos, según CP Consultora a partir de datos de la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL).
En junio, la incorporación de nuevos trabajadores representó apenas el 1,6% del empleo total, un nivel comparable con el observado durante la crisis de 2002, los primeros meses de la gestión de Milei y la crisis laboral de 2018-2019.
La baja tasa de incorporación implica que las empresas están contratando a un ritmo muy reducido. Para quienes pierden un empleo registrado, esto también significa menos posibilidades de encontrar rápidamente una nueva oportunidad dentro del sector privado formal.
Al mismo tiempo, la tasa de salida también disminuyó. Después del aumento de la rotación registrado en marzo, tanto las incorporaciones como las desvinculaciones volvieron a reducirse durante junio.
Las entradas alcanzaron así su menor nivel desde julio de 2024, mientras que las salidas se ubicaron en su nivel más bajo desde junio de 2025.
El resultado muestra un mercado laboral con poca movilidad: las empresas incorporan menos trabajadores y también disminuyen las bajas. Sin embargo, el problema central se mantiene en la falta de nuevas oportunidades de empleo formal.
Aumentan los despidos
A este escenario se suma otra señal de deterioro: los despidos aumentaron con fuerza durante junio.
Al considerar el promedio móvil de tres meses, la proporción de despidos sobre el total de desvinculaciones alcanzó el nivel más elevado de toda la gestión de Milei.
El registro incluso superó el observado en agosto de 2025, lo que agrega presión sobre un mercado laboral que ya presenta una baja generación de nuevos puestos.
La combinación entre pérdida de empleo asalariado privado, crecimiento del monotributo, menor cantidad de empresas y un ritmo de contratación cercano a mínimos históricos configura un mercado laboral con dificultades para generar puestos formales.
En este escenario, la comparación con el período contractivo del gobierno de Macri adquiere relevancia: aunque se trata de contextos económicos diferentes, los datos muestran que la destrucción de empleo privado registrado durante la actual gestión ya se encuentra en niveles similares a los registrados en aquella etapa.
