El histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció este viernes a los 77 años en su casa de Parque Leloir. Icono contracultural, poeta de multitudes y arquitecto del pogo más grande del mundo, su partida física desata una conmoción histórica en todo el país.
La historia de la música y de la cultura civil argentina acaba de sufrir su quiebre más profundo. Este viernes 5 de junio de 2026, a los 77 años, falleció Carlos Alberto “El Indio” Solari, la figura más influyente, críptica y masiva en la historia del rock en español. El deceso del legendario cantante y compositor, quien libraba una pública batalla contra la enfermedad de Parkinson desde hacía una década, se produjo durante la madrugada en su residencia de la localidad bonaerense de Parque Leloir. Fuentes judiciales de Ituzaingó intervinieron bajo el protocolo de «averiguación de causales de muerte», determinando que el fallecimiento ocurrió de manera natural a raíz del progresivo deterioro de su cuadro de salud.
La noticia paralizó los medios de comunicación y provocó una marea de reacciones en redes sociales. Músicos de todas las generaciones, referentes de la política nacional y millones de fanáticos «ricoteros» manifestaron su dolor ante la pérdida de un artista que trascendió los límites de los escenarios para transformarse en un auténtico fenómeno sociológico, cimentado bajo las banderas de la autogestión y la independencia absoluta de la industria comercial.
El mito de Patricio Rey y el misterio de las misas masivas
Nacido en Paraná el 17 de enero de 1949, el Indio Solari moldeó su identidad artística en la bohemia universitaria de La Plata durante los años setenta. Allí, junto a la mística guitarra de Eduardo «Skay» Beilinson y la producción ejecutiva de Carmen «Negra» Poli, dio vida a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Lo que comenzó como un colectivo artístico de vanguardia y underground terminó rompiendo todos los moldes de la masividad:
- El quiebre de los estadios: La banda editó nueve álbumes de estudio que se convirtieron en la banda sonora de la resistencia social de los noventa, alcanzando su cúspide en el año 2000 al llenar en dos oportunidades el Estadio Monumental de River Plate, poco antes de su traumática disolución en 2001.
- La era solista y el récord de almas: Al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, Solari no solo retuvo a su audiencia, sino que la multiplicó. Sus recitales se transformaron en «misas» nómadas que movilizaban a más de 150.000 personas hacia localidades del interior como San Martín (Mendoza), Gualeguaychú u Olavarría, escenario de su último e imponente concierto presencial en marzo de 2017.
Refugio en el arte y trinchera digital
Obligado a retirarse de los escenarios en vivo de forma definitiva en 2023 por el avance del Parkinson, el Indio se recluyó en su estudio Luzbola, pero nunca dejó de producir. Desafió a la enfermedad volcándose a la vanguardia tecnológica: grabó voces para las presentaciones virtuales de su banda mediante hologramas, lanzó el proyecto de estudio El Mister y los Marsupiales Extintos en plataformas digitales y selló su comunión con las nuevas generaciones al colaborar recientemente con el artista urbano Wos en el tema «Quemarás».
La leyenda inmortal: Con la muerte del Indio Solari se apaga la voz de un chamán popular que logró que las multitudes corearan las metáforas más complejas del cancionero nacional. El hombre que musicalizó las fracturas y los abrazos de la Argentina contemporánea ha dejado el plano físico, pero el eco de sus himnos eternos, como «Ji ji ji» o «Un poco de amor francés», y su inquebrantable postura ética seguirán flameando en las banderas de cada rincón del país.
