Con efectos heterogéneos que van desde inundaciones en el Cono Sur hasta sequías en el Sudeste Asiático, el fenómeno climático pone en alerta a los mercados y gobiernos.
Un fenómeno climático de proporciones históricas conocido como «Súper El Niño» amenaza con golpear con fuerza a la economía de América Latina y el Caribe, con proyecciones que estiman una pérdida acumulada de al menos el 2% del PIB regional en un plazo de tres años. Según estimaciones de la Cepal y agencias de la ONU, el impacto no solo se reflejaría en la actividad productiva, sino que podría sumar a 4,8 millones de nuevos pobres a la región antes de 2030.
El informe advierte que los efectos del fenómeno serán heterogéneos: mientras países como Ecuador y Perú sufrirán lluvias extremas e inundaciones, y el norte de Sudamérica atravesará sequías e incendios, en el Cono Sur —específicamente en Uruguay, el sur de Brasil, el centro de Chile y el norte argentino— se espera un incremento de las precipitaciones que elevará el riesgo de inundaciones fluviales, aunque con potenciales oportunidades para ciertos sectores agrícolas favorecidos por la humedad.
A nivel global, la agudización del fenómeno prevista para los próximos meses pone en jaque la seguridad alimentaria mundial y la estabilidad de las cadenas de suministro. Con graves sequías proyectadas en regiones clave de Asia y crisis energéticas asociadas al envejecimiento de la infraestructura hidroeléctrica, los organismos internacionales insisten en la necesidad de pasar de una respuesta posterior a la emergencia hacia una gestión anticipatoria del riesgo climático para mitigar costos económicos y sociales.
