El Gobierno intentará avanzar con la tercera revisión del acuerdo durante las reuniones anuales del Fondo en Tailandia. Cumplió con la meta de reservas, pero quedó por debajo del objetivo de superávit primario.
El ministro de Economía, Luis Caputo, viajará a Tailandia para participar de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que se desarrollarán en Bangkok entre el 12 y el 18 de octubre. En ese marco, tiene previsto reunirse con la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, en un momento clave para la continuidad del acuerdo financiero con la Argentina.
El principal objetivo de la delegación argentina será avanzar en la tercera revisión del programa y destrabar un desembolso pendiente cercano a los USD 1.000 millones. La definición dependerá de la evaluación que realiza el Fondo sobre las metas comprometidas por el Gobierno durante el primer semestre de 2026.
Según trascendió, el encuentro entre Caputo y Georgieva ya forma parte de la agenda oficial. La reunión tendrá lugar después de la visita que la titular del FMI realizó a la Argentina en julio y de la misión técnica que el organismo llevó adelante a fines de septiembre para analizar el cumplimiento del programa.
La delegación argentina también estaría integrada por el viceministro de Economía, José Luis Daza, y por las autoridades del Banco Central, Santiago Bausili y Vladimir Werning, aunque todavía no se confirmó cuándo viajarán estos últimos.
La tercera revisión y el pedido de un waiver
Uno de los principales puntos de discusión será el incumplimiento de la meta de superávit primario establecida para el primer semestre.
Entre enero y junio, el Gobierno acumuló un superávit primario de $6,29 billones, mientras que el objetivo vigente para el 30 de junio había quedado establecido en $6,86 billones. La diferencia fue de $573.974 millones.
La particularidad es que el FMI ya había reducido previamente la exigencia fiscal. La meta original era de $8,46 billones y fue posteriormente modificada a $6,86 billones. Aun con esa flexibilización, el resultado fiscal quedó por debajo del parámetro acordado.
Por ese motivo, la Argentina deberá solicitar una dispensa, conocida como waiver, para que el organismo pueda aprobar la revisión pese al incumplimiento de una de las metas cuantitativas del programa.
El antecedente es relevante porque el FMI ya otorgó este tipo de dispensas en distintos acuerdos con la Argentina. Sin embargo, en esta oportunidad la situación presenta una diferencia: el Gobierno logró cumplir la meta de reservas, pero quedó por debajo del objetivo fiscal.
El cumplimiento de la meta de reservas
En materia de reservas internacionales, el resultado fue diferente. De acuerdo con los parámetros utilizados para la revisión, el Banco Central cumplió por primera vez desde la firma del programa de 2025 con la meta establecida para el 30 de junio.
La variación acumulada de las reservas netas desde fines de 2024 se ubicó en -USD 3.111 millones, frente a una meta que permitía una variación de hasta -USD 8.600 millones.
No obstante, el resultado debe analizarse a partir de las modificaciones realizadas por el propio FMI. En mayo, el organismo redujo en USD 11.800 millones el objetivo de acumulación de reservas previsto para junio.
La pauta original contemplaba una variación positiva de USD 3.200 millones. Tras la modificación, el parámetro pasó a permitir una variación negativa de USD 8.600 millones.
Sin ese cambio, la Argentina habría quedado USD 6.311 millones por debajo de la meta original. La modificación permitió que el resultado finalmente quedara dentro de los parámetros considerados para la revisión.
Un desembolso clave para las reservas
La discusión sobre el nuevo giro del FMI también tiene una dimensión vinculada con las reservas del Banco Central. En las últimas semanas, la Argentina realizó un pago al organismo superior a los USD 800 millones, lo que tuvo impacto sobre el nivel de activos internacionales.
En ese contexto, un desembolso cercano a USD 1.000 millones permitiría compensar parcialmente esa salida de fondos.
Sin embargo, la acreditación todavía no está confirmada. Para acceder al giro, el Gobierno necesita que el FMI concluya favorablemente la tercera revisión y otorgue la dispensa correspondiente por el incumplimiento de la meta fiscal.
Hasta el momento, el organismo no comunicó oficialmente la aprobación de la revisión ni estableció una fecha para el eventual desembolso. Las reuniones de Bangkok serán, por lo tanto, una nueva instancia de negociación entre el equipo económico argentino y las autoridades del Fondo.
La reunión entre Caputo y Georgieva concentrará buena parte de la atención sobre el futuro inmediato del acuerdo: Argentina llega con la meta fiscal incumplida, pero con el objetivo de reservas dentro del parámetro vigente, y necesita el aval del FMI para completar la revisión y recibir los fondos pendientes.
