La Asamblea General de la ONU votó este viernes a favor de sustituir el mapamundi tradicional por uno que refleje con mayor precisión el tamaño de África.
La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una resolución titulada «Corregir el mapa», impulsada por Togo con el respaldo de los miembros de la Unión Africana (UA), cuyo objetivo central es sustituir el tradicional mapamundi por una representación que refleje de manera fidedigna la superficie real de los continentes, especialmente de África. La medida recibió el voto favorable de 164 naciones, mientras que Estados Unidos se posicionó como el único país en rechazarla y se contabilizaron seis abstenciones correspondientes a Estonia, Georgia, Lituania, Moldavia, Serbia y Ucrania.
Cuestionamientos al modelo tradicional y perspectivas del cambio
El histórico diseño afectado por la resolución es el mapa de Mercator, creado en 1569 por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator con el fin de facilitar la navegación de los exploradores europeos. Los críticos de este sistema sostienen que la imposibilidad técnica de trasladar un globo terráqueo a un plano bidimensional generó una distorsión sistemática que muestra a África con un tamaño similar al de Groenlandia, cuando en realidad es catorce veces más grande. Para solucionar este desfasaje visual, la iniciativa promueve el uso del mapa Equal Earth (Tierra Equitativa), desarrollado en 2018 para garantizar áreas iguales entre las distintas regiones del planeta.
Si bien la votación de la ONU no posee carácter vinculante jurídicamente, referentes de diversos países y organizaciones destacaron que su adopción repercutirá en los mapas educativos, institucionales y tecnológicos de todo el mundo. Defensores de la campaña recalcaron que la representación desproporcionada no constituye un mero error técnico, sino un problema narrativo que minimiza el peso demográfico, económico y los recursos de los territorios cercanos al ecuador. En contraparte, la delegación estadounidense criticó el debate por considerarlo ajeno a los problemas reales de la paz internacional y vinculado a discusiones de carácter ideológico.
