Se conmemora un nuevo aniversario de la conformación de la Primera Junta de Gobierno. Los debates puertas adentro, el rol de la «Legión Infernal» y la caída del virrey Cisneros en las jornadas que iniciaron el camino hacia la independencia argentina.
Cada 25 de Mayo, la Argentina celebra el Día de la Patria para evocar la Revolución de Mayo de 1810, un quiebre institucional que destituyó a la corona española y alumbró el primer órgano de gobierno autónomo en el Río de la Plata. Aunque la memoria colectiva suele concentrarse en la jornada del viernes lluvioso frente a la Plaza de la Victoria, la caída del régimen colonial fue el resultado de una estrategia política, militar y popular que se maceró de forma dramática a lo largo de una semana. Un grupo de criollos ilustrados supo interpretar el vacío de poder en España para forzar el desplazamiento del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, iniciando un proceso irreversible que culminaría seis años más tarde en Tucumán.
El estallido revolucionario no fue un acto espontáneo. Comenzó formalmente cuando las milicias locales le retiraron el cuerpo a las autoridades virreinales, dejando a Cisneros sin poder de fuego frente a la presión de los vecinos más destacados de Buenos Aires. El debate central no era meramente administrativo, sino filosófico y jurídico: si el Rey de España estaba preso de Napoleón, la soberanía debía retrovertir al pueblo rioplatense.
Para comprender cómo se desmoronó el orden colonial en menos de siete días, la secuencia institucional se desarrolló de la siguiente manera:
Sábado 19 de Mayo
El pedido criollo
Dirigentes de la facción patriota como Manuel Belgrano, Cornelio Saavedra y Juan José Castelli exigen formalmente al Cabildo de Buenos Aires el respaldo para convocar a una asamblea extraordinaria con el fin de debatir la continuidad del virrey.
Domingo 20 de Mayo
Cisneros cede el control
Tras reunirse con los jefes militares y constatar que las milicias criollas lideradas por Saavedra no van a defender su investidura, el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros acepta a regañadientes firmar la convocatoria al debate público.
Lunes 21 de Mayo
La presión en la plaza
Grupos de choque armados e identificados como la “Legión Infernal”, bajo las órdenes de Domingo French y Antonio Beruti, ocupan la Plaza de la Victoria. Exigen a viva voz la destitución inmediata del virrey y la entrega de las invitaciones impresas para el Cabildo Abierto.
Martes 22 de Mayo
El Cabildo Abierto
Se concreta la histórica asamblea con la asistencia de 250 vecinos notables sobre un padrón de 450 invitados. Tras extensos e intensos debates jurídicos sobre la legitimidad del Consejo de Regencia de Cádiz, la votación destituye el mandato de Cisneros.
Viernes 25 de Mayo
La Primera Junta
Ante el rechazo popular a una junta de transición que intentaba preservar a Cisneros como presidente, una multitud se concentra frente a las arcadas del Cabildo. Se exige la renuncia definitiva del virrey y queda proclamado el primer gobierno patrio.
Gobernanza y Legado: Las primeras medidas de la Junta
El nuevo orden político, liderado por Cornelio Saavedra en la presidencia y secundado por las secretarías de Mariano Moreno y Juan José Paso, implementó una serie de reformas de urgencia para legitimar su autoridad ante el resto de las provincias del virreinato y dotar a la causa de una estructura institucional sólida:
- Poder de fuego y defensa: Se procedió a la reorganización militar inmediata de los cuerpos de milicias urbanas, transformándolos en las bases regimentales del Ejército y la primera Escuadrilla Naval.
- Apertura al comercio: Se decretó la habilitación de nuevos puertos comerciales y la flexibilización del intercambio aduanero, rompiendo formalmente con el asfixiante monopolio que la Corona española imponía desde Cádiz.
- Batalla cultural e informativa: Se fundó el periódico oficial La Gazeta de Buenos Ayres para propagar los ideales revolucionarios, y se dispuso la creación de la Biblioteca Pública (actual Biblioteca Nacional) bajo la tutela directa de Mariano Moreno.
El nexo histórico: Aunque el 25 de mayo de 1810 se consolidó formalmente el autogobierno criollo y se juró fidelidad formal al cautivo rey Fernando VII —una maniobra diplomática conocida como la «máscara de Fernando»—, este hito constituyó el cimiento administrativo y militar indispensable que permitió alcanzar la ruptura definitiva con el imperio colonial español el 9 de julio de 1816.
La Revolución de Mayo debe ser leída en las aulas contemporáneas despojada de los mitos escolares idílicos de paraguas y escarapelas celestes y blancas. Fue un acontecimiento de alta densidad política, donde la confluencia entre el ala intelectual jacobina, el peso de los comandantes de las milicias criollas y la agitación de las vanguardias populares urbanas logró forzar la caída del último bastión del absolutismo en Buenos Aires. A más de dos siglos de aquellas jornadas de 1810, la fecha se ratifica como el punto de origen formal de la soberanía nacional y el inicio de la construcción del Estado argentino.
