Tras las recientes declaraciones de Daniel Ortega sugiriendo que no volverá a haber comicios en el país, la oposición nicaragüense condenó la medida y advirtió sobre la consolidación de un sistema de partido único al estilo de Corea del Norte.
Las claves de la crisis y el fin de las elecciones
Durante un acto conmemorativo por el aniversario de la Revolución Sandinista, el presidente Daniel Ortega sugirió que no volverá a haber elecciones en Nicaragua al señalar «que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones».
Aunque la legislación nacional preveía comicios para finales de este año, el régimen ya había impulsado en 2025 una reforma constitucional que aplazaba la cita hasta 2027 y declaraba a su esposa, Rosario Murillo, como copresidenta del país. Sin embargo, estas recientes declaraciones de Ortega terminaron por encender las alertas de la oposición.
Ante este panorama, el opositor Juan Sebastián Chamorro calificó a la nación centroamericana como «la Corea del Norte de América Latina» y sostuvo que el mandatario busca instaurar un sistema de partido único controlado mediante consultas internas, emulando los modelos de China, Cuba o Corea del Norte.
Por su parte, la oposición remarcó que este anuncio confirma el colapso definitivo de la democracia en el país, un proceso de deterioro acentuado tras la violenta represión de las protestas de 2018 que dejaron al menos 325 muertos.
En paralelo, Ortega apuntó contra Estados Unidos al anunciar nuevas leyes contra los considerados «golpistas» y «vendepatrias», mientras que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió que la comunidad internacional y el gobierno de Trump no se quedarán de brazos cruzados ante la represión del régimen de Ortega y Murillo.
