Expertos de distintas instituciones analizan el impacto de la pobreza, la fragmentación escolar y la aparición de «lectores apresurados» que no logran procesar textos complejos.
Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a exponer un diagnóstico crítico para el sistema educativo argentino, situando al país frente a su peor desempeño desde 2006. Los estudiantes de 15 años registraron caídas generalizadas en matemática, lectura y ciencias, consolidando un retroceso que preocupa a toda la comunidad académica. El área más golpeada volvió a ser matemática, donde el 76% de los alumnos no logró alcanzar el nivel mínimo de desempeño exigido, mientras que en lectura y ciencias la proporción de estudiantes por debajo de los estándares básicos rondó el 60%. A escala internacional, Argentina quedó relegada al puesto 71 entre 91 sistemas educativos evaluados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Dimensiones de la crisis: problemas estructurales y «lectores apresurados»
Especialistas en la materia coinciden en que el deterioro no responde a un factor aislado, sino a la combinación de dos dimensiones complejas. Por un lado, persisten fallas estructurales históricas de la escuela argentina, marcadas por la fragmentación institucional, el impacto de la pobreza, la desigualdad socioeconómica y la discontinuidad en las políticas públicas. Por otro lado, emerge una transformación profunda en los hábitos cognitivos de las nuevas generaciones, fuertemente atravesadas por el uso intensivo de pantallas, redes sociales y la distracción constante en las aulas.
En este contexto, los expertos alertan sobre el fenómeno global de los «lectores apresurados» —alumnos que leen con rapidez pero fallan en la comprensión—, un obstáculo que se agrava ante textos extensos o consignas que exigen pensamiento crítico. Mientras la permanencia de los jóvenes en la escuela secundaria aumentó en las últimas décadas, el sistema continúa enfrentando el gran desafío pendiente: garantizar que esa contención se traduzca efectivamente en saberes fundamentales, herramientas de autonomía y aprendizajes significativos para el futuro laboral y ciudadano.
