La compañía de Mark Zuckerberg comenzará a probar este sistema en 16 países de la región, incluida Argentina. El mecanismo reemplazaría progresivamente la verificación independiente de contenidos, aunque organismos especializados advierten sobre demoras, baja publicación de notas y dificultades para combatir la desinformación.
Meta comenzará a probar las denominadas “Notas de la Comunidad” en 16 países de América Latina, entre ellos Argentina, como parte de un cambio en el sistema utilizado para enfrentar la circulación de contenidos engañosos en Facebook, Instagram y Threads.
La compañía de Mark Zuckerberg ya implementa este mecanismo en Estados Unidos y ahora decidió extender las pruebas a la región. Según explicó la empresa, el nuevo esquema podría avanzar progresivamente hasta reemplazar el programa de verificación independiente que actualmente funciona en América Latina y otras partes del mundo.
El anuncio reabrió el debate sobre la capacidad de las herramientas colaborativas para enfrentar la desinformación y, especialmente, sobre qué ocurre cuando este modelo reemplaza a los verificadores profesionales.
La Red Internacional de Verificación de Datos (IFCN) cuestionó que las Notas de la Comunidad sean utilizadas como única herramienta. Desde el organismo señalaron que, por sí solas, no alcanzan para reducir el impacto de las falsedades dañinas y defendieron la continuidad de los programas profesionales de verificación junto con el nuevo sistema.
En la misma línea se expresó LatamChequea, la red que reúne a 47 organizaciones verificadoras de América Latina y que es coordinada por Chequeado. La entidad sostuvo que las Notas de la Comunidad deberían complementar, y no reemplazar, el trabajo de verificación independiente.
La preocupación adquiere mayor relevancia, según la organización, en un contexto de crecimiento de contenidos generados o manipulados mediante inteligencia artificial.
El Consejo Asesor de Meta también se pronunció sobre el cambio y recomendó que las Notas de la Comunidad no sean consideradas un reemplazo directo del fact-checking profesional. El organismo pidió que la compañía utilice todas las herramientas disponibles para enfrentar la desinformación, procurando al mismo tiempo proteger la libertad de expresión y reducir los posibles daños.
Cómo será el nuevo sistema de Meta
La principal diferencia del modelo es quién produce y determina la publicación del contexto agregado a una publicación.
Meta asegura que no será la compañía la encargada de redactar las notas ni de decidir cuáles aparecen. El contenido será elaborado y evaluado por usuarios seleccionados como colaboradores del programa.
Estos participantes podrán incorporar información, datos o diferentes puntos de vista sobre publicaciones que consideren engañosas o confusas.
Una vez redactada una nota, otros colaboradores deberán evaluarla. Solo será publicada cuando consiga una cantidad suficiente de valoraciones que determinen que el contenido aporta información útil.
El sistema, según explica Meta, tampoco funciona simplemente a partir de una votación mayoritaria. La plataforma sostiene que una nota debe conseguir el respaldo de colaboradores que habitualmente mantienen posiciones diferentes entre sí.
De esta manera, la compañía busca que el contenido publicado sea aquel que consiga un determinado nivel de consenso entre participantes con perspectivas distintas.
Para convertirse en colaborador es necesario tener más de 18 años, contar con una cuenta o página de al menos seis meses de antigüedad sin infracciones a las políticas de Meta y disponer de un número de teléfono verificado o tener activada la autenticación de dos factores.
Un cambio respecto del sistema de verificación profesional
Meta trabaja desde 2016 con más de 100 verificadores independientes certificados por la IFCN en distintas partes del mundo.
Estos profesionales analizan contenidos publicados en las plataformas de la compañía y pueden incorporar etiquetas o información contextual cuando detectan desinformación.
Chequeado participa de este programa desde 2018.
Sin embargo, el cambio de estrategia comenzó a tomar forma en enero de 2025, cuando Zuckerberg anunció que Meta reemplazaría en Estados Unidos el sistema de verificación independiente por las Notas de la Comunidad.
La decisión generó rechazo entre organizaciones dedicadas al fact-checking a nivel internacional y ahora vuelve a generar cuestionamientos con la expansión del modelo hacia América Latina.
¿Qué dice la evidencia sobre su efectividad?
Uno de los principales interrogantes es si las Notas de la Comunidad logran reducir efectivamente la circulación de desinformación.
Hasta el momento, la evidencia disponible proviene principalmente de la experiencia de X, ya que Meta no publicó información suficiente para realizar un análisis exhaustivo de los resultados de su sistema en Estados Unidos.
Los estudios disponibles identificaron diferentes dificultades.
Entre ellas aparecen las demoras para publicar las notas, la baja proporción de contenidos que finalmente reciben una nota visible y la dependencia del sistema respecto del ecosistema general de información disponible.
El propio Consejo Asesor de Meta destacó que los verificadores profesionales continúan siendo una fuente importante para las Notas de la Comunidad, debido a que sus trabajos aparecen con frecuencia como respaldo de los contenidos publicados.
Esto genera una paradoja: si disminuye el trabajo de los verificadores independientes, los colaboradores también podrían contar con menos fuentes confiables para utilizar como respaldo al momento de elaborar sus notas.
El problema del consenso
Los datos disponibles sobre X también muestran una dificultad central del mecanismo: muchas de las notas propuestas nunca alcanzan el consenso necesario para ser visibles para los usuarios.
Un estudio que analizó más de 1,8 millones de notas encontró que apenas el 11,5% consiguió el acuerdo necesario para ser publicado, mientras que el 69% de las publicaciones recibió evaluaciones contradictorias.
Esto significa que una gran parte de las posibles correcciones queda fuera de la vista del público.
La baja proporción de notas publicadas también puede generar un efecto sobre la participación de los usuarios. Según información citada en el análisis, en X ocho bots de inteligencia artificial escriben actualmente la mitad de las Notas de la Comunidad.
La velocidad también es un factor
Otra de las críticas se relaciona con el tiempo que transcurre entre la aparición de una información engañosa y la publicación de una eventual corrección.
Una investigación del Instituto de Democracia Digital de las Américas encontró que más del 90% de las Notas de la Comunidad de X nunca llegan a publicarse.
El mismo análisis determinó que las notas que sí llegan a aparecer pueden tardar, en promedio, unos 14 días.
El problema adquiere especial importancia cuando se trata de contenidos virales. Una información falsa puede alcanzar a una gran cantidad de personas en un período mucho más corto que el necesario para que una nota consiga el consenso requerido.
El rol de los verificadores profesionales
La evidencia disponible también muestra que las notas que incorporan verificaciones profesionales como respaldo generan mayor confianza entre los usuarios y tienen más posibilidades de superar el mecanismo de consenso.
Esto resulta particularmente relevante frente a afirmaciones complejas, aquellas que requieren analizar diferentes datos o contrastar información procedente de varias fuentes.
En esos casos, las Notas de la Comunidad tienden a recurrir con mayor frecuencia al trabajo previo de verificadores profesionales.
La situación plantea así uno de los principales desafíos del nuevo modelo: si el sistema necesita fuentes confiables para funcionar correctamente, la reducción de la estructura profesional de fact-checking podría terminar afectando también su capacidad de respuesta.
Un cambio que abre un nuevo debate
La llegada de las Notas de la Comunidad a América Latina representa un cambio importante en la manera en que Meta pretende abordar la desinformación.
El modelo apuesta por una participación directa de los usuarios y busca alcanzar consensos entre personas con diferentes perspectivas, en lugar de depender exclusivamente de verificadores profesionales.
Pero la experiencia disponible hasta ahora muestra interrogantes sobre la cantidad de notas que efectivamente llegan a publicarse, la velocidad de respuesta y la capacidad para actuar frente a contenidos que se viralizan rápidamente.
En América Latina, además, el cambio genera preocupación entre las organizaciones de verificación, que consideran que las Notas de la Comunidad pueden ser una herramienta complementaria, pero cuestionan que sustituyan completamente al trabajo profesional.
El desafío para Meta será determinar si el nuevo sistema consigue responder con suficiente rapidez y alcance frente a la desinformación, especialmente en un escenario donde los contenidos manipulados mediante inteligencia artificial agregan una dificultad adicional.
