El pre-estreno de “Alberdi en el espejo” abre un debate necesario sobre la soberanía simbólica en el Norte Grande. A través de una estética que rompe con el realismo histórico, la obra de Fabián Soberón no solo rescata al prócer civil frente a la «sacralización militar», sino que expone la desconexión entre el flujo de capitales privados y el desarrollo artístico en una provincia que históricamente fue faro cultural.
La presentación del filme “Alberdi en el espejo” funciona como un doble acto de resistencia: artística y política. En un contexto donde la cultura es cuestionada como gasto, la producción liderada por Soberón, junto al respaldo de la Fundación Pro Cultura dirigida por Catalina Lonac, plantea una tesis audaz: la imposibilidad de progreso económico en una sociedad con déficit cultural. El largometraje, que fusiona el lenguaje teatral con la narrativa cinematográfica, propone una relectura de Juan Bautista Alberdi que interpela directamente la identidad tucumana contemporánea, alejándose de los bronces para centrarse en la vigencia de sus ideas constitucionales y económicas.
El proyecto se aleja del naturalismo tradicional para adoptar una estética de «caja negra», donde el tiempo se diluye y la interpretación de Mario Ramírez —actor y docente clave de la región— unifica el pasado histórico con las vicisitudes del presente. Sin embargo, el análisis de fondo recae en la economía del arte. La advertencia de Lonac sobre la contradicción de un Tucumán donde «el dinero va por un lado y el arte por el otro» desnuda una problemática estructural: la falta de una ley de mecenazgo o de incentivos que alineen al sector privado con la producción de bienes culturales de exportación.
La película, que contó con el esfuerzo de más de sesenta técnicos y actores tucumanos, se posiciona como una «obra de autor» con potencial de proyección internacional, habiendo ya garantizado su presencia en circuitos regionales de festivales. La apuesta de Soberón por rescatar al Alberdi «pensador» por sobre la figura militar convencional no es caprichosa; busca instalar un comportamiento cultural basado en el debate de ideas, una herramienta que el director considera fundamental para que la provincia pueda «salir adelante».
El futuro de la obra en el circuito europeo y regional será el termómetro para medir la capacidad de Tucumán de exportar su identidad. A mediano plazo, el éxito de “Alberdi en el espejo” podría actuar como un catalizador para repensar las políticas de fomento local. En un escenario donde el financiamiento público es magro, la viabilidad de estos proyectos dependerá de la consolidación de alianzas estratégicas entre instituciones legislativas, fundaciones y un empresariado que aún se muestra reticente a invertir en el capital simbólico de la región.
