La Cámara de Casación Federal ratificó que el fuero federal debe investigar el presunto ocultamiento de fotos del cuerpo de la joven desaparecida. El tribunal consideró que la trata es un delito permanente y que fragmentar la causa obstaculizaría la búsqueda de la verdad.
La búsqueda de justicia por María de los Ángeles «Marita» Verón sumó un capítulo judicial decisivo en las últimas horas. La Sala I de la Cámara de Casación Federal resolvió que la causa que investiga la existencia de una carpeta con fotos del cadáver de la joven —presuntamente tomadas en la morgue del sanatorio Luz Médica— permanecerá en el fuero federal. Con este fallo, los jueces Gustavo Hornos, Diego Barroetaveña y Javier Carbajo desestimaron el planteo de los sindicalistas Norberto René Manzano y el recientemente fallecido Carlos Alberto Rojas, quienes buscaban trasladar el expediente a la justicia ordinaria de Tucumán. La resolución no solo es un respaldo a la querella encabezada por Susana Trimarco, sino que sienta un precedente fundamental al calificar la trata de personas como un delito «continuo o permanente», cuya persecución no prescribe mientras la víctima no sea hallada.
El caso, que conmocionó a la provincia en junio de 2023, nació tras la denuncia de una reunión gremial de APJAE donde Manzano habría alardeado de poseer imágenes del cuerpo de Marita para extorsionar a un dirigente rival. Las escuchas telefónicas ordenadas por el fiscal Federal Agustín Chit reforzaron la hipótesis de que la carpeta existió y fue vista por miembros de la cúpula sindical. Aunque la Cámara Federal de Tucumán había intentado remitir el caso a la provincia alegando que el delito de trata no estaba tipificado en 2002, Casación fue tajante: el encubrimiento que se les imputa a los gremialistas se sigue cometiendo hoy. Para el tribunal, derivar la causa a la justicia local implicaría «obstaculizar el hallazgo de la verdad» en una trama que involucra organizaciones criminales interprovinciales.
Susana Trimarco recibió la noticia con alivio pero con la firmeza que la caracteriza. «Se querían lavar las manos», disparó la madre de Marita, quien sospecha que su hija pudo haber estado retenida en la morgue del sanatorio de Julio Luna antes de ser desaparecida definitivamente. Mientras la carpeta sigue sin aparecer, la investigación federal continúa bajo una premisa de «gravedad institucional», coordinando búsquedas en fosas NN de cementerios tucumanos junto a peritos antropólogos. Tras la muerte de Rojas, el proceso se centrará exclusivamente en Manzano, quien deberá responder por el delito de encubrimiento en una causa que, a 24 años del secuestro, sigue siendo una herida abierta en la democracia argentina.
La decisión de Casación garantiza que la investigación no se pierda en los laberintos de la justicia provincial, manteniendo el estándar de derechos humanos que el caso Verón exige. La pregunta que desvela a Tucumán sigue siendo la misma: ¿dónde está la carpeta y qué secretos oculta sobre el destino final de Marita?
