La exsecretaria de Energía apuntó contra las demoras oficiales en la reversión del Gasoducto Norte tras el corte del suministro desde Bolivia. Advirtió el impacto crítico que la falta de infraestructura tiene sobre sectores estacionales clave como la zafra azucarera y las cerámicas de Tucumán y Salta.
El entramado productivo del Norte Grande argentino ingresó en una preocupante cuenta regresiva de cara al invierno de 2026. La exsecretaria de Energía de la Nación, Flavia Royón, lanzó una dura advertencia sobre la vulnerabilidad energética que sufren Salta y Tucumán debido a la parálisis en la infraestructura de transporte. Tras el cese definitivo de los envíos de gas desde Bolivia, la funcionaria detalló que la obra de reversión del Gasoducto Norte —hoy renombrado Perito Moreno— se encuentra inconclusa y acumula un retraso superior a un año en sus plantas compresoras. Ante la escasez de flujo, la Secretaría de Energía aplicó una restricción del 35% en el suministro regional para blindar a los usuarios residenciales, hospitales y escuelas. Como contrapartida, el sector industrial quedó expuesto a un escenario crítico: una probabilidad estadística de hasta 80 días de cortes totales durante las jornadas de baja temperatura.
«Hoy la industria del norte se está planteando seriamente la conveniencia de no trabajar directamente, porque los días con probabilidad de corte son demasiados», alertó Royón. El problema adquiere ribetes dramáticos debido a la matriz productiva estacional del NOA, la cual depende de procesos continuos. Las plantas cerámicas regionales, por ejemplo, requieren un mínimo de 10 días solo para encender y estabilizar térmicamente sus hornos, lo que vuelve inviable un esquema de interrupciones intermitentes. El panorama es igualmente complejo para el inicio de la zafra de azúcar, un motor económico clave que utiliza el fluido de manera intensiva. De acuerdo con la exfuncionaria salteña, el plan original del tendido proyectaba su habilitación para el invierno de 2024, postergándose luego para 2025 y persistiendo trabado en la actual temporada de 2026.
La paradoja energética local se agrava por el frente macroeconómico e internacional. Royón subrayó «lo triste de la situación», remarcando que mientras Argentina consolida en Vaca Muerta la segunda reserva mundial de gas no convencional, las industrias norteñas deberán pagar costos de abastecimiento prohibitivos o el país tendrá que volcarse a la importación de Gas Natural Licuado (GNL) por barco. Esta alternativa representa un fuerte drenaje de divisas para el Banco Central en mayo de 2026, dado que el conflicto bélico en Medio Oriente y el persistente cierre del Estrecho de Ormuz dispararon los precios internacionales de la energía a niveles récord.
Por último, la exjefa de la cartera energética se refirió al debate por la poda de subsidios y la reforma del fondo para Zonas Frías que impulsa la gestión de Javier Milei. Si bien coincidió en la necesidad de terminar con los beneficios cruzados para sectores de altos ingresos, advirtió sobre la falta de transparencia en la nueva letra chica oficial: el proyecto habilita una suba de la alícuota de financiamiento hasta el 11,5% pero no especifica el destino del superávit. Con la energía cara y los caños vacíos hacia el norte, el NOA encara el invierno con la soga al cuello y el temor de un parate fabril forzado.
