En una entrevista con Neura, el Presidente calificó de «prefabricada» la pelea en las redes sociales entre el asesor y el titular de Diputados. Para desviar la atención del internismo, cargó contra el líder del PRO por la falta de audacia en su programa económico: «Heredó déficit y no hizo el ajuste».
El presidente Javier Milei rompió el silencio para contener los daños de la feroz interna digital que sacudió la cúpula de La Libertad Avanza durante el fin de semana. En un raid de declaraciones que incluyó su disertación ante empresarios en el MALBA y una extensa entrevista en el canal de streaming Neura, el jefe de Estado negó categóricamente la existencia de fracturas en su Gabinete, tildando los ruidos entre el consultor Santiago Caputo y el entorno de Martín Menem como una operación «prefabricada». Tras ratificar que Caputo es «como un hermano» y elogiar la «tarea enorme» del riojano en la Cámara Baja, Milei ensayó una clásica maniobra de distracción política: desplazó el eje de la discusión pública y lanzó duras críticas hacia la gestión de Mauricio Macri, a quien acusó de cobardía fiscal y de haber perpetrado «avances corporativos» contra la propiedad privada.
El mandatario se vio obligado a intervenir luego de que salieran a la luz capturas de una cuenta apócrifa en la red social X —atribuida por el «caputismo» al esquema de Menem— que eyectaba duras críticas contra el corazón del Gobierno. «Acá lo que importan son los resultados. Yo hice promesas y las cumplí todas», sentenció Milei para minimizar las reyertas de pasillo, insistiendo en que dentro de su espacio solo conviven «pensamientos diferentes» pero no rupturas estructurales. Sin embargo, el plato fuerte de sus intervenciones fue el pase de facturas histórico al fundador del PRO. El Presidente buscó trazar una frontera insalvable entre el «shock» libertario y el «gradualismo» de Cambiemos, disparando contra la herencia recibida por Macri en 2015: «Heredó déficit fiscal y no hizo el ajuste. Se lo terminó haciendo el mercado. Nosotros, en cambio, desde el primer día pusimos en caja el déficit».
En esa misma línea revisionista, Milei acusó a la administración de Macri de haber cometido «tremendos avances institucionales» en materia monetaria y económica. Le facturó la intervención de la jefatura de Gabinete sobre el Banco Central que en su momento «se llevó puesto» a Federico Sturzenegger (actual ministro del Gabinete libertario), y recordó con acidez el pacto legislativo de aquel Gobierno con Sergio Massa para aprobar la ley de renta financiera. Además, el líder de las Fuerzas del Cielo utilizó el sector inmobiliario y comercial como ejemplo de su diferenciación doctrinaria, emparentando las leyes de Alquileres y de Góndolas —sancionadas o convalidadas durante el macrismo— con los controles de precios del kirchnerismo: «La consecuencia natural de avanzar contra la propiedad privada es obvia: escasez y perjuicio para los más vulnerables. Nosotros desregulamos, sacamos la Ley de Alquileres, se duplicó la oferta y el precio real bajó 30%», contrastó.
La doble aparición de Milei cumplió con el libreto de manual de la Casa Rosada en mayo de 2026: blindar la mesa chica de Balcarce 50 para obturar las filtraciones a la prensa y buscar un enemigo externo con el cual confrontar modelos. Al elegir a Macri como blanco de sus críticas económicas, el Presidente no solo intenta archivar la guerra de tuits entre sus funcionarios, sino que le marca la cancha al PRO en la previa de las negociaciones por el armado electoral, dejando en claro quién retiene la centralidad del ajuste y la audacia política.
