Ismael «El Mayo» Zambada fue condenado a cadena perpetua en Estados Unidos por un juez federal. La sentencia, que incluye el decomiso de US$ 15.000 millones, sella el destino del último gran capo de la vieja escuela del narcotráfico mexicano y marca el cierre definitivo de un capítulo histórico dominado por líderes omnipotentes.
El ocaso de los capos absolutos
Con la condena de «El Mayo» —quien se declaró culpable en 2025 de cargos por narcotráfico tras su captura en 2024— y la de su histórico socio Joaquín «El Chapo» Guzmán (sentenciado a la misma pena años atrás), se extingue la figura del líder criminal todopoderoso.
Desde sus inicios cultivando marihuana en las montañas de Sinaloa en 1969 hasta controlar las mayores rutas de cocaína del mundo junto al cártel de Sinaloa, Zambada encarnó un modelo de criminalidad vertical y hegemónica que desafió al Estado a fuerza de violencia, corrupción y una estructura implacable.
Dos estilos, un mismo final
A pesar de haber compartido el liderazgo del cártel más poderoso del mundo, Zambada y Guzmán transitaron caminos muy distintos:
- «El Chapo» Guzmán: Cultivó una fama mediática global, protagonizó fugas de película y se jactaba de su poder ante la prensa, lo que terminó facilitando su persecución y caída definitiva.
- «El Mayo» Zambada: Mantuvo un perfil bajo casi fantasmal durante décadas, sin haber sido arrestado jamás hasta que fue traicionado y entregado en Texas. Su captura desató una violenta guerra interna en Sinaloa entre sus leales («Los Mayos») y los hijos de su ex socio («Los Chapitos»).
El nuevo rostro del crimen organizado
La desaparición de estos líderes históricos no significa el fin del narcotráfico, sino una mutación estructural profunda. Según analistas e informes de seguridad:
- Descentralización: El panorama actual se aleja del líder único. Las organizaciones criminales operan hoy con estructuras de mando más interconectadas, resilientes y de alcance más local.
- Nuevos mercados y drogas: Los cárteles se han adaptado rápidamente a la producción y tráfico de drogas sintéticas, como la metanfetamina y el fentanilo.
- Poco impacto sistémico: A pesar de los megaoperativos militares en México, las caídas de capos históricos (como la reciente muerte de Nemesio «El Mencho» Oseguera) y las condenas en EE.UU., el suministro de estupefacientes y la violencia estructural continúan inalterados.
